Mejor una garantía mínima que apostar a la ruina.
¿Te pasa que evaluás una oferta segura y la comparás con una que suena más atractiva? La tentación de cambiar un puesto estable, aunque prometa un sueldo mayor, suele ocultar riesgos que la mayoría subestima (y a veces la envidia también). No dejés que la ilusión te haga perder la base que ya tenés.
Al final, la seguridad paga más que la incertidumbre.
Fuente
Proverbio clásico universal