"Hueso duro de roer", decís, cuando algo o alguien te resulta más difícil que masticar un hueso. Es esa situación que te deja sin argumentos, como si estuvieras frente a un muro. Imaginate discutiendo con un amigo que no afloja su postura, por más que le expliques. Ahí le soltás: "Che, sos un huesito, no hay caso".
O pensá en el fútbol, cuando un equipo rival te complica el partido. "Estos son un huesito, van a tener que jugar con todo para ganarles", dirías. (Y sí, "huesito" porque en el habla cotidiana a veces achicamos las palabras,)
La expresión pinta para lo que no se deja vencer fácil. No es que sea imposible, pero te exige esfuerzo. Como cuando querés convencer a alguien que tiene las ideas bien fijas. Ahí te das cuenta de que no es solo cuestión de argumentos, sino de paciencia. (O de dejarlo para otro día, ¿no?)
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Expresión común