La verdad no hiere a quien está en lo cierto.
Cuando te lo recuerdan en medio de una discusión, la otra parte se revienta porque le molestó la certeza que no quería aceptar. ¿Acaso no sirve la verdad para calmar los ánimos? Así, si le decís a un amigo que erró y se pone nervioso, le recordás la realidad (aunque duela) y lo ayudás a respirar. Al final, el silencio habla más que la rabia.
Fuente
Refrán sabio