Historia
Nacida entre los 3 000 y 5 000 a.C. En los áridos altiplanos andinos, la quinoa se impuso como uno de los cultivos más tenaces de la zona. Los grupos preincaicos la cosechaban para el día a día y para sus ceremonias; los incas, por su parte, la veneraban como “el grano de los dioses”. ¿Qué ocurrió cuando cruzaron los conquistadores del siglo XVI? El trigo y el maíz fueron preferidos, y la quinoa cayó en olvido.
El giro inesperado llegó en el siglo XX, cuando campesinos abandonaron el altiplano y se plantaron en el noroeste de la Argentina (NOA). Allí el grano reapareció y empezó a mezclarse con lo que la pampa y el litoral ofrecen: maíz tierno, choclo, ajíes y frutas tropicales llegadas por el comercio fluvial. En la primera década del milenio, cocineros locales rescataron la semilla como base de platos frescos y nutritivos.
Así nació la “Ensalada de quinoa andina”, una fusión que mantuvo la tradición milenaria y la acompañó con mango, palta y maíz, ingredientes típicos del litoral. La propuesta se coló rápidamente en la prensa gastronómica, en los mercados de agricultores y, sin mucho aviso, en los menús de restaurantes de alta cocina y en las mesas de domingo de la familia argentina.
Ingredientes
- Quinoa blanca: 200 g
- Agua para cocer la quinoa: 400 ml
- Mango maduro, cortado en cubos: 150 g
- Palta (aguacate) grande, en cubos: 100 g
- Maíz tierno (puede ser en grano o desgranado): 120 g
- Cebolla morada, finamente picada: 50 g
- Cilantro fresco, picado: 15 g
- Aceite de oliva extra virgen: 30 ml
- Jugo de limón recién exprimido: 25 ml
- Sal gruesa: 5 g
- Pimienta negra molida: 2 g
Preparación
1. Primero, enjuagá la quinoa bajo el grifo durante dos minutos, quitando la saponina que la vuelve amarga; después, ponela a hervir con el agua, tapá la olla y dejala cocinar a fuego bajo quince minutos. Apagad el fuego, dejá reposar cinco minutos, esponjá con un tenedor y enfriá.
2. Mientras la quinoa se asienta, pelá y cortá el mango y la palta en dados de un centímetro; apartá cada uno en recipientes distintos para que la palta no se oxide.
3. En una sartén pequeña, saltéá el maíz tierno con una cucharadita de aceite y una pizca de sal; tres minutos bastan para realzar su dulzura, y luego dejá que se enfríe.
4. Uní la quinoa, el mango, la palta, el maíz y la cebolla morada en un bol grande; la combinación de colores ya parece una obra de arte.
5. Prepará el aliño mezclando el aceite de oliva, el jugo de limón, la sal y la pimienta; batí con un tenedor hasta lograr una emulsión homogénea.




