Historia
El agua de hierbas nació en la Pampa húmeda, donde pueblos originarios ya utilizaban infusiones de plantas como la menta, el romero y la hierba buena. ¿Quién no ha probado alguna vez una de esas infusiones refrescantes? Con la llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVI, se introdujeron técnicas de maceración y se empezaron a combinar hierbas locales con aquellas traídas de Europa, como la melisa y el tomillo. La gran ola de inmigrantes italianos y alemanes en el siglo XIX reforzó la costumbre de preparar bebidas frescas a base de hierbas, ya que en sus tierras de origen también se consumían similares tés fríos.
Ingredientes
- Agua filtrada: 2 l
- Menta fresca (hojas enteras): 30 g
- Hierba buena (menta piperita): 20 g
- Romero fresco: 15 g
- Melisa (toronjil) fresca: 10 g
- Azúcar de caña: 120 g (o miel al gusto)
- Jugo de limón recién exprimido: 30 ml
- Sal gruesa: una pizca (para realzar el sabor)
Preparación
Lavá bien las hierbas bajo el grifo. Secálas con una toalla de cocina, no vayas a dejar que se oxidan. En una olla grande, herví 1 l de agua y, cuando empiece a burbujear, retirala del fuego. Añadí las hierbas al agua caliente; dejá que se infusionen durante 8 minutos, tapando la olla. ¿Y si no tapamos la olla? ¿Qué pasaría con el sabor? Mientras tanto, en un recipiente aparte, disolvé el azúcar (o la miel) en 500 ml de agua tibia; mezclá bien hasta que no queden grumos. Colá la infusión de hierbas con un colador fino y transferí el líquido a una jarra de 2 l. Incorporá el jarabe de azúcar, el jugo de limón y la pizca de sal; mezclá suavemente. Añadí el resto del agua filtrada para completar la jarra. Refrigerá la bebida al menos 2 horas antes de servir, para que los sabores se integren. Serví en vasos con hielo y, si querés, decorá con una ramita de menta.
Variantes
NOA (Noroeste Argentino): se sustituye la menta por muña (Minthostachys mollis) y se añade una cucharadita de mate seco molido. ¿Te imaginas el sabor? Litoral: se incorpora hierba de limón (Aloysia citrodora) y se reemplaza el romero por hoja de guaraná. Cuyo: se usa tomillo y una ramita de canela, y se endulza con azúcar de caña moreno. Patagonia: se añaden ramitas de boldo y una pizca de pimienta rosa. Versión sin azúcar: se reemplaza el azúcar por stevia o eritritol. Cada variante conserva la base de agua y hierbas, pero adapta los aromas a la identidad de cada zona. ¿Qué zona te gusta más? La diversidad cultural y botánica de Argentina se refleja en esta bebida. Hoy la bebida se asocia al ritual de la sobremesa en la primavera, y su popularidad se mantiene viva en las ferias gastronómicas de todo el país. ¿Y tú, cuándo vas a probar el agua de hierbas?






