Historia
La ensalada de pollo y palta, un plato que ha conquistado mesas y paladares en todo el país. ¿Qué hay detrás de su creación? La historia comienza a mediados del siglo XX, cuando tres corrientes migratorias se encontraron en el Río de la Plata. Los inmigrantes italianos, que llegaron entre 1900 y 1940, trajeron consigo la tradición de mezclar carnes cocidas con vegetales frescos y aderezos ligeros, heredada de la insalata di pollo del norte de Italia. Mientras tanto, la industria avícola nacional se expandía, haciendo que la pechuga de pollo grillada se convirtiera en un ingrediente cotidiano y económico. Y, por último, la palta (aguacate), importada inicialmente desde Chile y Perú, se popularizó en la década de 1960, aportando un elemento cremoso y tropical que se adaptó perfectamente al paladar rioplatense. La combinación de estos factores dio origen a la ensalada que hoy conocemos y amamos.
Ingredientes
| Ingrediente | Cantidad |
|-------------|----------|
| Pechuga de pollo sin piel | 300 g (aprox. 2 unidades medianas) |
| Palta (aguacate) madura | 2 unidades (≈ 250 g) |
| Tomate rojo | 150 g (1 tamaño mediano) |
| Lechuga hoja verde | 80 g (1 puñado) |
| Cebolla morada | 30 g (¼ de unidad) |
| Jugo de limón | 30 ml (2 cucharadas) |
| Miel de abeja | 15 ml (1 cucharada) |
| Aceite de oliva extra virgen | 20 ml (1 cucharada) |
| Sal gruesa | 5 g (½ cucharadita) |
| Pimienta negra molida | 2 g (¼ cucharadita) |
| Perejil fresco picado | 5 g (1 cucharadita) |
Preparación
1. Cocinar el pollo: Salpimentá la pechuga y, a fuego medio, grillala en una plancha o sartén con 1 cucharada de aceite durante 6‑7 min por lado, hasta que los jugos salgan claros. Dejála reposar 5 min y cortala en tiras finas. ¿Qué pasará si no la dejamos reposar? Se secará, perderá su jugosidad.
2. Preparar la palta: Cortá la palta por la mitad, quitá el hueso y la piel. Con una cuchara, extraé la pulpa y cortala en cubos de 1‑2 cm. La palta, ese ingrediente que nos hace viajar a lugares cálidos y soleados.
3. Montar la base: En una fuente grande, colocá la lechuga troceada, el tomate picado en gajos y la cebolla morada en rodajas finas. Una base fresca y crujiente.
4. Aliñar: En un bol pequeño, mezclá el jugo de limón, la miel, el aceite de oliva, la sal y la pimienta. Batí vigorosamente hasta lograr una emulsión homogénea. El aliño, el toque mágico que une todos los sabores.
5. Integrar los componentes: Añadí al bol con el aliño la palta y la pechuga de pollo. Mezclá suavemente para que la fruta no se deshaga y el pollo quede bien cubierto. La unión perfecta de texturas y sabores.
6. Servir: Distribuí la mezcla sobre la base de lechuga y tomate. Espolvoreá perejil picado para dar frescura y color. Serví inmediatamente, para conservar la textura crujiente de la palta. ¿Y si la servimos en un día soleado, en el parque?
Variantes
La ensalada de pollo y palta, un plato que se presta a las variaciones regionales. En el Noroeste Argentino, se sustituye la palta por queso fresco y se incorpora quinoa cocida en lugar de la lechuga, aportando una textura más granulada y un aporte proteico adicional. ¿Qué otros ingredientes podrían agregarse?
En el Litoral, se añade al aliño una cucharadita de mostaza de campo y se reemplaza la pechuga por sobras de asado de tira, lo que brinda un sabor ahumado característico de la zona. Un toque de tradición gauchesca.
En la Patagonia, se incorpora rúcula en lugar de lechuga y se usa aceite de trucha en el aderezo, resaltando los sabores locales. La naturaleza patagónica, en cada bocado.
En Córdoba, se agrega un toque de ají molido al aliño y se acompaña con trozos de huevo duro, una costumbre típica de los picnics cordobeses. Un plato que viaja, que se adapta.
En la Ciudad de Buenos Aires, se presenta la ensalada en vasitos individuales, decorada con microhojas de cilantro y una fina lámina de jamón crudo para un toque gourmet. La sofisticación porteña, en cada detalle. Cada variante, una historia que contar.






