Historia
El choclo con queso mantecoso tiene una rica historia que se remonta a la zona del Río de la Plata. ¿Qué pasó allí? Los pueblos originarios ya cultivaban el maíz desde el siglo XVI. Luego, con la llegada de los colonizadores españoles, el maíz se incorporó a la dieta criolla y se asaba en las parrillas de campo. Fue un punto de inflexión en la historia de este plato.
La inmigración italiana y española trajo quesos frescos y la costumbre de añadir manteca para realzar el sabor. Un toque que cambió todo. En el siglo XIX, esto se volvió común. Pero fue en la década de 1930 cuando el queso mantecoso, producido en pequeñas lecherías de la zona pampeana, se popularizó como acompañamiento del choclo asado. Y así, la combinación se consolidó como el plato veraniego por excelencia, presente en los asados familiares y en los puestos de feria de todo el país. ¿Qué hace que este plato sea tan especial? La respuesta está en su historia.
Ingredientes
- 4 mazorcas de choclo (aprox. 800 g)
- 200 g de queso mantecoso, cortado en cubos de 2 cm
- 30 g de manteca (2 cucharadas)
- Sal gruesa al gusto (≈ 5 g)
- Pimienta negra molida (opcional, 1 g)
- Chimichurri o salsa criolla (opcional, 30 ml)
Preparación
1. Precalentá la parrilla a fuego medio‑alto (≈ 200 °C). Un paso clave.
2. Limpia las mazorcas retirando los hilos sobrantes y enjuagándolas bajo agua corriente. Simple, pero necesario.
3. Pincelá cada mazorca con la manteca derretida, asegurándote de cubrir toda la superficie. El secreto está en la manteca.
4. Colocá las mazorcas sobre la parrilla, girándolas cada 2‑3 min para que se doren uniformemente. La paciencia es una virtud aquí.
5. Cuando el choclo empiece a dorarse y la cáscara se abra ligeramente, espolvoreá con la sal gruesa y la pimienta. Un toque de sabor.
6. Retirá las mazorcas del fuego y dejá que reposen 2 minutos. Un breve descanso.
7. Distribuí los cubos de queso mantecoso sobre el choclo caliente; el calor hará que el queso se derrita ligeramente, creando una capa cremosa. El momento clave.
8. Si te gusta, añadí chimichurri o salsa criolla al gusto y serví inmediatamente. La elección es tuya.
Variantes
- Norte Argentino (NOA): se reemplaza el queso mantecoso por queso cuartirolo y se incorpora ají molido picante. Una versión picante.
- Litoral: se utiliza queso de cabra fresco y se rocía con aceite de palmito en lugar de manteca. Un toque diferente.
- Córdoba: se añaden tiras de panceta ahumada antes de asar, y al final se espolvorea con queso mantecoso y un toque de pimentón dulce. Una combinación única.
- Patagonia: el queso mantecoso se combina con una cucharada de miel de ulmo para equilibrar el dulzor del choclo. Un balance perfecto.
- Versión urbana: se sirve el choclo asado en tabla de cortar, con queso mantecoso y una reducción de vinagre balsámico, ideal para compartir en bares de tapas. Una opción moderna. Esta receta permite adaptar el plato a los ingredientes locales y a los gustos de cada región, manteniendo la esencia del choclo con queso mantecoso como símbolo de la convivialidad argentina. ¿Y qué hace que esto sea tan argentino? La respuesta está en su capacidad para unir a la gente.






