Historia
El Bife de chorizo a las brasas... ¿qué lo hace tan emblemático, realmente? La respuesta se esconde en tiempos de la colonia española, cuando los gauchos, curtidos por la pampa y las faenas, asaban la carne directamente sobre las brasas. Una necesidad, sí, pero también el inicio de una técnica que se fue perfeccionando de generación en generación, extendiéndose por todo el país hasta convertirse en algo más que un simple plato: una tradición. Uno se queda pensando, ¿cómo diablos lograban nuestros antepasados sacar semejante sabor con tan pocos elementos a mano? La inmigración europea, especialmente la italiana y la española, le dio su propio giro a la historia. No llegó sola, claro, trajo consigo secretos de cocina y nuevos ingredientes que, como cuando mezclas vino y dulce de leche, se fusionaron con lo nuestro y dieron forma a la receta que disfrutamos hoy.
Ingredientes
Si querés encarar un Bife de chorizo a las brasas que rinda, necesitás: 500g de buen bife de chorizo – ojo, que sea de calidad, ahí está la clave. Un buen puñado de sal gruesa (unos 20g), pimienta negra recién molida (10g), ají molido (también 10g), un chorrito generoso de aceite de oliva (20g) y un par de dientes de ajo bien picados. Y perejil fresco picado (una cucharada). ¿Y si no tenés todo? Bueno, a veces pasa. No hay reemplazos exactos, pero hay que ser mañoso y buscar alternativas, ¿no?
Preparación
Lo primero es encender la parrilla y dejar que tome temperatura. Unos minutos, nada más. Luego, una buena limpieza con un trapo y un poco de aceite, para que la carne no se te pegue y puedas levantarla con elegancia. Y acá, el momento clave: sazonar el bife de chorizo con sal, pimienta y ají molido. Dejarlo reposar un ratito para que los sabores se integren. (Me da para un tango recordar el olor que se impregna en la ropa cuando se asa la carne...). Asalo cinco o siete minutos por lado, o hasta que esté en el punto que más te guste. Una vez listo, un chorrito de aceite de oliva, ajo picado por encima y... ¡a disfrutar! Servilo bien caliente, acompañado de lo que te dicte el corazón.
Variantes
El Bife de chorizo a las brasas, como todo lo nuestro, se adapta al terreno. En el norte, en el NOA, por ejemplo, es costumbre agregar un toque de comino y orégano. En el Litoral, en cambio, se prefiere la sencillez: sal, pimienta y ají, sin más. Algunos, más atrevidos, le agregan un chorrito de vino tinto o jugo de limón para darle un toque ácido. ¿Vos qué harías? La verdad es que no hay una receta "oficial". La magia está en experimentar, en encontrar tu propio sabor. Ese sabor a brasa, esa textura jugosa... Es uno de los platos más representativos de Argentina, sin dudas. ¿Y no te da una sensación de pertenencia al probarlo?





