"No seas pajero" es una frase que te baja de la nube, te saca de la ingenuidad. ¿Te creés todo lo que te dicen? Ahí es cuando te la sueltan.
Imaginate: un amigo te promete entradas para un partido clave, y vos, confiado, ya te ves en la tribuna. Pero alguien te frena: "No seas pajero". Es un cachetazo de realidad, un recordatorio para no ilusionarte al pedo. (Porque, seamos honestos, ¿cuántas veces nos vendieron humo?)
La expresión no es solo un consejo, es una forma de cuidarte. Te avisa: no te dejes llevar por la confianza ciega. Y en un país donde el chamuyo es casi un deporte nacional, es una herramienta de supervivencia.
Fuente
Lunfardo porteño