Chambergo es una palabra que desinfla cualquier alarde. Si algo es una pavada, una boludez, le decís “che, eso es chambergo” y listo. (Como cuando un amigo te cuenta orgulloso que se compró un auto nuevo, pero después ves que es un modelo viejo y todo roto).
¿Para qué hacer tanto drama si no vale la pena? Le bajás los decibeles a la situación, le sacás hierro al asunto. No es para tanto, Es como decirle al otro: “No te hagás el importante con algo que no lo es”.
Y ahí está la magia de la palabra: desarma la exageración con una sola frase. Chambergo es el antídoto perfecto para los que se la creen demasiado.
Fuente
Lunfardo antiguo