Historia
La picada argentina, ese ritual de encuentro y convivencia, tiene sus raíces en la tradición europea de compartir alimentos y bebidas antes de las comidas principales. ¿Qué hubiera pasado si no llegaban los inmigrantes europeos a Argentina? Seguramente, nuestra picada sería muy diferente. Con la llegada de españoles e italianos durante el siglo XIX y principios del XX, trajeron consigo sus costumbres culinarias y sociales. La industria alimentaria y la inmigración hicieron que productos como carnes curadas, quesos, panes y aceitunas se volvieran accesibles. La picada se adaptó a los ingredientes y preferencias locales, convirtiéndose en un encuentro cotidiano.
La combinación de sabores y texturas es lo que hace que la picada argentina sea tan especial.
Ingredientes
Para preparar una picada argentina clásica, necesitarás:
- 200g de salame
- 150g de jamón cocido
- 100g de queso cheddar
- 100g de queso gouda
- 1 taza de aceitunas verdes
- 1/2 taza de maníes
- 1 baguette francesa
- 1 caja de galletas saladas
- Mostaza y mayonesa para acompañar (si te gusta).
Preparación
1. Corta los fiambres: cortá el salame y el jamón cocido en rodajas finas, no demasiado gruesas.
2. Prepara el queso: cortá los quesos en cubos o rodajas, según te guste.
3. Arma la picada: poné los fiambres, quesos, aceitunas y maníes en una bandeja o tabla de picada, sin orden ni concierto.
4. Añade el pan y las galletas: cortá la baguette en rodajas y ponélas junto a las galletas saladas.
5. Sirve y disfruta: ofrécela con mostaza y mayonesa, si alguien quiere.
La picada argentina tiene variantes regionales interesantes, como la del NOA, con queso de cabra y chorizo salteño, o la del Litoral, con surubí ahumado y queso parmesano. En la Patagonia, la picada puede ser más austera, con cordero y queso de oveja. ¿Te gustaría probar una?





