Historia
Los Buñuelos de viento tienen su origen en la cocina española, específicamente en la región de Andalucía, donde se preparaban como una delicia para la época de Carnaval. Con la llegada de los españoles a América, esta tradición se extendió a las colonias, incluyendo la región que hoy conocemos como Argentina. ¿Qué pasaría si no hubiera sido por esa influencia? La receta se moldeó bajo la influencia de las migraciones europeas, especialmente la italiana y la francesa, que aportaron técnicas y ingredientes que enriquecieron la textura y el sabor de los buñuelos (como el uso de harina leudada, que es esencial para su esponjosidad).
Ingredientes
Para preparar Buñuelos de viento, necesitarás:
- 250g de harina leudada
- 100g de azúcar
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/4 cucharadita de polvo de hornear
- 1 huevo
- 120ml de leche tibia
- 20g de mantequilla derretida
- Aceite para freír
- Azúcar impalpable para cubrir. La cantidad de azúcar justa es clave.
Preparación
1. En un tazón grande, mezcla la harina, el azúcar, la sal y el polvo de hornear.
2. En otro tazón, bate el huevo y agrega la leche tibia y la mantequilla derretida.
Mezcla bien hasta que esté suave, como cuando vos te sentís cómodo con la receta.
3. Agrega la mezcla húmeda a la seca y revuelve hasta que quede una masa homogénea.
4. Cubre la masa con plástico y deja reposar durante 30 minutos.
5. Calienta el aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto.
6. Con ayuda de una cuchara, toma porciones de la masa y fríe los buñuelos hasta que estén dorados y esponjosos.
7. Retira los buñuelos del aceite y colócalos sobre papel toalla para escurrir el exceso de aceite.
8. Cubre los buñuelos con azúcar impalpable y sirve inmediatamente. ¿Te gustaría saber cómo varían en diferentes regiones?
Variantes
En diferentes regiones de Argentina, los Buñuelos de viento pueden variar en ingredientes y técnicas. En el NOA, es común agregar un toque de canela o vainilla a la masa, lo que le da un sabor único. En el Litoral, se pueden encontrar buñuelos rellenos de dulce de leche o crema pastelera, que son una delicia. En cambio, en la región de Cuyo, los buñuelos suelen ser más grandes y esponjosos, perfectos para acompañar con un vino dulce. Cada región tiene su propio toque especial.