Deliciosos bocaditos brasileños de queso y almidón, crujientes por fuera y esponjosos por dentro, perfectos para cualquier momento.
Se convirtió rápidamente en un emblema nacional. ¿Qué pasaría si lo probás con un café?
La clave está en hornearlos a alta temperatura, para que inflen y queden doraditos, así lograrás la textura característica, siempre y cuando la masa quede bien homogénea.
Una variante popular incluye agregar hierbas finas o trocitos de jamón, dándole un giro interesante al clásico pão de queijo, y si no encontrás el queso Minas, podés usar una mezcla de mozzarella y parmesano, te dará un resultado similar. La forma redonda y aroma a queso fundido lo hacen inconfundible, el sabor es una combinación de corteza ligera y crujiente con interior suave, casi aireado, y un toque pronunciado de queso.
🛒 Ingredientes
- 250 g de fécula de mandioca (harina de tapioca)
- 150 g de queso Minas curado rallado (o mezcla de mozzarella y parmesano)
- 100 ml de leche
- 50 ml de aceite vegetal
- 30 g de manteca (manteca)
- 1 huevo grande
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de polvo de hornear (opcional)
- 50 ml de agua (si es necesario para ajustar la masa)
👨🍳 Preparación
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1
Precalentar el horno a 200 °C y engrasar una bandeja.
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2
En una cacerola, calentar la leche, el aceite y la manteca hasta que hierva, sin dejar que se pegue.
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3
Verter la mezcla caliente sobre la fécula de mandioca y mezclar bien hasta que la masa quede homogénea.
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4
Añadir la sal, el huevo y el queso rallado, amasar con las manos hasta obtener una masa suave y ligeramente pegajosa.
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5
Formar bolitas del tamaño de una nuez (aprox. 30 g) y colocarlas en la bandeja, dejando espacio entre ellas.
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6
Hornear entre 15 y 20 minutos, o hasta que los pães de queijo estén dorados y hayan subido.
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7
Sacar del horno, dejar reposar 5 minutos y servir calientes.
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