"No por mucho madrugar amanece más temprano", dice el refrán. Y es verdad: a veces, matarse laburando no garantiza avanzar. ¿Cuántas veces viste a alguien quedarse hasta tarde en la oficina, creyendo que así termina antes? (Spoiler: no funciona).
Ahí es cuando soltás la frase, como quien no quiere la cosa. Un compañero que se pasa de rosca, que confunde esfuerzo con eficiencia, necesita escucharla. Porque no se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor. ¿O no?
El tema es que el esfuerzo sin dirección es como correr en una cinta: gastás energía, pero no llegás a ningún lado. Y a veces, hasta te estancás. Así que la próxima vez que veas a alguien ahogándose en trabajo, recordale: no siempre madrugar asegura un amanecer más temprano.
Fuente
Proverbio tradicional