Madrugar, dicen, es la clave del éxito. ¿Será cierto que la vida premia a los que se levantan con el sol? (O antes, si el curso empieza a las 7). A ese amigo que se anima a un nuevo desafío, le soltás un "al que madruga, Dios lo ayuda" y ya está: le estás diciendo que el esfuerzo vale la pena.
Pero ojo, no es solo cuestión de horario. Es garra, es no quedarse en la cama cuando el mundo ya está en marcha. ¿O acaso el sacrificio no es parte del trato? Si te anotaste en algo, ponéle el cuerpo, aunque duela el despertador.
Porque al final, la frase no miente: madrugar es símbolo de algo más grande. De no quedarse dormido, ni literal ni figuradamente.
Fuente
Proverbio tradicional