"Eso es maña de pendejo", te sueltan, y ya sabés que el otro se hace el vivo pero no le da la cabeza. Como ese amigo que debuta en la parrilla, se cree Gardel del asado y termina carbonizando la carne mientras hace malabares con el fuego. (Sí, todos tuvimos uno así).
Ahí saltás vos: "Che, dejate de joder con la canchereada y hacelo como corresponde". Porque maña de pendejo es eso: querer impresionar y terminar en el ridículo. ¿Nunca viste a un pibe que se cree piola y la embarra? Es el que quiere lucirse y no sabe ni por dónde empezar.
La próxima que alguien se haga el vivo, recordale que la viveza criolla no es hacer quilombo: es saber cuándo callar y cuándo actuar. Y si no, que se banque el "maña de pendejo" con todas las letras.
Fuente
Expresión argentina