Historia
El pollo a la brasa con chimichurri nació de la colisión de costumbres que los inmigrantes trajeron al Río de la Plata. ¿Quién hubiera imaginado que una salsa de hierbas, herencia mediterránea, acabaría acompañando a la carne más humilde del asado argentino? La combinación se consolidó cuando las familias italianas y españolas, ya acostumbradas a cocinar a la parrilla, descubrieron que el chimichurri—esa mezcla de perejil, ajo, vinagre y aceite—realzaba cualquier pieza de carne. Con el paso de los años, el pollo entero, asado a la brasa, se volvió protagonista de los encuentros familiares; la salsa pasó de ser mero aderezo a la verdadera protagonista de la mesa. Así, lo que hoy consideramos un ícono nacional se forjó entre fogatas y conversaciones de campo, heredando la técnica de la parrilla y la frescura del verde mediterráneo.
Ingredientes
- 1 pollo entero de 1.5 kg
- 250 g de chimichurri (ver receta abajo)
- 2 limones
- 6 dientes de ajo picados
- Sal y pimienta al gusto
Para el chimichurri:
- 200 g de perejil fresco picado
- 100 g de orégano fresco picado
- 200 g de ajo picado
- 100 ml de vinagre de vino blanco
- 200 ml de aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal
- Pimienta negra molida al gusto
Preparación
1. Chimichurri – En un bowl grande, juntá perejil, orégano, ajo, vinagre y la cucharadita de sal; dejá reposar treinta minutos para que los aromas se fundan. Después, incorporá el aceite de oliva y batí hasta conseguir una consistencia homogénea; ajustá la sazón con más sal o pimienta según prefieras.
2. Pollo – Secá bien el ave y, con un cuchillo afilado, practicá pequeños cortes en la piel; así la marinada penetra hasta el interior.
3. Marinado – Mezclá 150 g del chimichurri preparado, el jugo de un limón y tres dientes de ajo picados. Untá el pollo con esa mezcla, prestando atención a los cortes que hiciste; cubrí con film transparente y dejá reposar en la heladera al menos dos horas, aunque una noche completa es ideal.
4. Asado – Calentá la parrilla a fuego medio‑alto. Sacudí el exceso de líquido del ave y colócala sobre la rejilla; cociná unos 45‑50 min por lado, vigilando que la piel quede dorada y crujiente y que la temperatura interna alcance 75 °C.
5. Servicio – Cuando el pollo esté listo, dejalo reposar diez minutos antes de cortarlo; servilo caliente, rociado con el chimichurri que sobró y acompañá con cuartos de limón.
Variantes
En el noroeste argentino, algunos añaden ají amarillo al chimichurri para darle un toque picante inesperado. En la región del Litoral, la salsa se aligera reduciendo el ajo y aumentando el perejil, lo que la hace más fresca para los veranos húmedos. Los de Cuyo, por su parte, prefieren marinar el pollo en vino tinto, lo que le otorga un matiz profundo y aromático. Cada zona adapta la receta a su paladar y a los productos que tiene a mano, demostrando que la cocina, como la cultura, nunca deja de reinventarse.





