Historia
La pizza de verdura nació a fines del siglo XIX, cuando la ola masiva de inmigrantes italianos llegó al Río de la Plata. En el puerto de Buenos Aires, los pizzaiolos de Nápoles empezaron a vender la tradicional pizza margherita, pero pronto se toparon con la escasez de tomate en los inviernos patagónicos y la abundancia de verduras de la pampa y del norte. La combinación de la masa italiana con los productos locales dio origen a una versión más ligera y colorida: la pizza de verdura.
En la década de 1930, la comunidad de inmigrantes de la zona del Litoral (Provincia de Entre Ríos y Corrientes) incorporó al relleno el pimiento rojo y la cebolla, ingredientes que crecían en sus huertos familiares. Más tarde, durante la dictadura de 1976‑1983, la escasez de carne impulsó a los vegetarianos de la Universidad de Córdoba a popularizar la pizza vegetariana, que incluía berenjena y calabacín, verduras que se cultivaban en los jardines de los barrios universitarios.
El plato evolucionó con cada movimiento interno: los trabajadores del norte (NOA) añadieron maíz dulce y poroto negro, mientras que en la Patagonia se empezó a usar rúcula y queso de cabra, reflejando la riqueza de la producción local. Hoy la pizza de verdura es un símbolo de la fusión cultural y de la adaptación gastronómica en la Argentina.
Ingredientes
Masa (para una pizza de 30 cm):
- Harina de fuerza 500 g
- Agua tibia 300 ml
- Sal 10 g
- Levadura seca 5 g
- Aceite de oliva 20 ml
Cobertura de verduras:
- Calabacín (zucchini) 150 g, cortado en rodajas finas
- Berenjena 120 g, en cubos de 1 cm
- Pimiento rojo 100 g, en tiras
- Cebolla morada 80 g, en aros finos
- Aceite de oliva 30 ml
- Sal gruesa 2 g
- Pimienta negra molida 1 g
- Orégano seco 2 g
Otros:
- Mozzarella rallada 150 g
- Aceitunas negras sin hueso 50 g, en rodajas
- Albahaca fresca 5 g (opcional)
Preparación
1. En un bol grande, mezclá la harina y la sal. Disolvé la levadura en el agua tibia y agregá el aceite. Verté la mezcla líquida sobre la harina y amasá 10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
2. Formá una bola, cubríla con film y dejala reposar a temperatura ambiente 1 h o hasta que doble su volumen.
3. Mientras la masa fermenta, precalentá el horno a 250 °C con la piedra para pizza dentro.
4. En una sartén, calentá 30 ml de aceite a fuego medio. Salteá el calabacín, la berenjena y el pimiento durante 4 minutos, luego sumá la cebolla y cociná 2 minutos más. Sazona con sal, pimienta y orégano.
5. Extendé la masa sobre una tabla enharinada hasta obtener un disco de 30 cm de diámetro y 0,5 cm de grosor.
6. Transferí la masa a una pala de pizza o una bandeja cubierta con papel encerado.
7. Distribuí uniformemente las verduras salteadas sobre la base, dejando un borde libre de 2 cm.
8. Espolvoreá la mozzarella y las aceitunas por encima.
9. Deslizá la pizza en el horno y horneá 12‑15 minutos, o hasta que la masa esté dorada y el queso burbujee.
10. Sacá la pizza, dejala reposar 2 minutos, decorá con albahaca fresca y serví caliente.
Variantes
- NOA (Norte Argentino): Añadí maíz dulce (80 g) y poroto negro cocido (70 g) a la mezcla de verduras. Sustituí la mozzarella por queso cuartirolo rallado para un toque más cremoso.
- Litoral: Incorporá mandioca cocida en cubos (100 g) y ají molido (½ g). Cambiá la mozzarella por queso sardo y finalizá con cilantro picado.
- Patagonia: Sustituí la mozzarella por queso de cabra (120 g) y agregá rúcula fresca (30 g) después del horneado. La berenjena se puede reemplazar por papas finas en rodajas.
- Cuyo: Usá zapallo italiano (calabaza) en cubos (150 g) y aceitunas verdes. Añadí orégano fresco y un chorrito de vino blanco al saltear las verduras.
- Córdoba (universitaria): Prepará una capa de tofu firme (100 g) marinado en salsa de soja y ajo, y sumá huevo de codorniz (4 unidades) al hornear para los que buscan proteína extra.