Historia
Los pastelitos criollos surgieron a finales del siglo XIX en la provincia de Buenos Aires, cuando los inmigrantes italianos introdujeron la técnica de la masa frita y los dulceros locales aportaron el relleno de membrillo y batata. En los barrios de la capital, la mezcla de costumbres gastronómicas se consolidó en una pieza de masa delgada, frita en aceite y rellena de dulce de membrillo o batata, que se convirtió rápidamente en acompañante de las celebraciones patrias. Con la expansión del ferrocarril, el plato cruzó la llanura pampeana y llegó al interior, adaptándose a los productos locales: en el Noroeste se empezó a usar dulce de zapallo, mientras que en el Litoral se incorporó el dulce de coco. La receta se mantuvo viva en los fogones familiares y, a partir de la década de 1960, los pastelitos pasaron a la mesa de los asados y los festejos escolares, consolidándose como símbolo de la identidad gastronómica argentina.
Ingredientes
| Ingrediente | Cantidad |
|-------------|----------|
| Harina 0000 | 500 g |
| Manteca (fría, cortada en cubos) | 150 g |
| Agua tibia | 200 ml |
| Sal | 10 g (una cucharadita) |
| Azúcar | 20 g |
| Huevo (para la masa) | 1 unidad |
| Dulce de membrillo (o batata) | 300 g |
| Aceite vegetal (para freír) | 1 L |
| Polvo de hornear | 5 g (½ cucharadita) |
| Canela en polvo (opcional, para espolvorear) | 2 g |
Preparación
1. En un bol grande mezclá la harina, la sal, el azúcar y el polvo de hornear.
2. Incorporá la manteca fría y, con las manos, desmenuzala hasta obtener una textura arenosa.
3. Batí el huevo con el agua tibia y añadí la mezcla líquida al bol.
4. Amasá rápidamente hasta formar una masa homogénea; evitá trabajarla demasiado para que quede tierna.
5. Formá una bola, envuélvela en film y dejala reposar en la heladera 30 min.
6. Mientras la masa reposa, cortá el dulce de membrillo o batata en cubos de 2 cm y reservá.
7. Estirá la masa con un rodillo a 2 mm de grosor y recortá círculos de 10 cm de diámetro.
8. En el centro de cada círculo colocá una cucharada (≈30 g) de dulce y cerrá la masa doblándola en forma de media luna.
9. Presioná los bordes con un tenedor para sellar bien y evitar que el relleno se escape al freír.
10. Calentá el aceite a 180 °C; freí los pastelitos de a pocos, girándolos cuando veas que la superficie está dorada.
11. Retirálos con una espumadera, escúrrelos sobre papel absorbente y, si lo deseás, espolvoreá ligeramente con canela.
12. Serví los pastelitos tibios, acompañados de un mate o una taza de café.
Variantes
- NOA (Noroeste Argentino): se reemplaza el dulce de membrillo por puré de zapallo cocido con azúcar y una pizca de clavo. La masa lleva una cucharada de harina de maíz para aportar textura.
- Litoral: el relleno tradicional se sustituye por dulce de coco rallado mezclado con azúcar moreno; la masa incorpora una cucharadita de anís estrellado en polvo.
- Cuyo: se usa dulce de membrillo con un toque de vino Malbec reducido, lo que le aporta un matiz frutado. La masa se enriquece con un chorrito de aceite de oliva.
- Patagonia: la variante más fresca lleva relleno de mermelada de calafate; la masa se prepara con parte de harina integral para mayor consistencia.
- Vegana: se sustituye la manteca por aceite de coco y el huevo por una cucharada de agua con una cucharadita de linaza molida; el relleno puede ser dulce de batata.
Estas variantes demuestran cómo el pastelito criollo se adapta a la diversidad de recursos y gustos de cada región, manteniendo su esencia de masa frita y relleno dulce.