Historia
La morcilla, un embutido con raíces en la cocina española, específicamente en Asturias y el País Vasco, llegó a América con los españoles. ¿Qué pasó cuando se encontró con las influencias locales? Se adaptó, se transformó. En Argentina, la morcilla se moldeó con la influencia de migraciones europeas, especialmente de España e Italia. La receta tradicional incluía sangre de cerdo, cebolla, ajo, sal y especias, mezcladas y introducidas en tripas de cerdo. Con el tiempo, agregaron cebada y arroz.
La morcilla argentina es un plato que evoluciona. ¿Cuál es el momento clave en su historia? La llegada de los inmigrantes europeos, que trajeron consigo sus propias recetas y técnicas. Así, la morcilla se fue modificando, adaptándose a los ingredientes y gustos locales. (Y aquí radica su encanto, su capacidad para absorber y transformar influencias).
Ingredientes
Para hacer morcilla, necesitarás:
- 500g de sangre de cerdo
- 200g de cebolla picada
- 100g de ajo picado
- 20g de sal
- 10g de pimienta
- 10g de comino
- 10g de orégano
- 100g de cebada
- 100g de arroz
- 20g de grasa de cerdo
- Tripas de cerdo para embutir. La lista es extensa, pero cada ingrediente es fundamental.
Preparación
1. En un tazón grande, mezcla la sangre de cerdo, la cebolla, el ajo, la sal, la pimienta, el comino y el orégano.
2. Agrega la cebada y el arroz a la mezcla y revuelve bien.
3. Calienta la grasa de cerdo en una sartén y agrégala a la mezcla.
4. Rellena las tripas de cerdo con la mezcla y embute la morcilla.
5. Cierra los extremos de la morcilla con hilo de cocina y cocina en agua hirviendo durante 30 minutos. ¿Y si te dijera que el secreto está en la cocción?
Variantes
La morcilla varía según la región. En el NOA, agregan más cebolla y ajo; en el Litoral, más arroz y cebada. En la Patagonia, la morcilla es más espesa, con más grasa de cerdo. En Cuyo, le agregan vino tinto. Cada región tiene su propia receta, su propio sabor. La morcilla es un plato tradicional argentino, moldeado por la influencia de las migraciones europeas, adaptado a los ingredientes y gustos locales. (Y eso es lo que la hace tan especial). Con sus variantes regionales, la morcilla es un plato que puede disfrutarse en todo el país, sin importar la región. La morcilla es, en definitiva, un plato que tiene alma.