Tragedia de subte
De qué va esta encuesta
¡Che, arranquemos por lo importante! Agarrá la SUBE y bajá a la línea B, esa que te sacude los dientes y te inunda los pulmones con el inconfundible tufo a humedad porteña de los años treinta. Encima, si te toca la estación Pasteur, la trampa mortal está servida: un calor digno del Impenetrable chaqueño, los parlantes repitiendo demoras sin anestesia y vos, transpirando el café con leche, mirando el reloj mientras los minutos pasan más lentos que trámite jubilatorio en ANSES.
La gran pregunta del millón, esa que nos divide más que la grieta entre la birra artesanal y el fernet con coca, es si alguna vez te comiste ese encierro con olor a sótano viejo o si zafaste milagrosamente viviendo en Caballito. Votá acá abajo según tu propia experiencia de viajero castigado y contanos en el chat cuál fue tu peor odisea subterránea.