Historia
La vinagreta de mostaza tiene sus raíces en la inmigración europea del siglo XIX. Los colonos franceses y alemanes que se establecieron en la zona del Río de la Plata llevaron consigo la costumbre de mezclar mostaza con vinagre para realzar carnes y verduras. En la Provincia de Buenos Aires, la receta se adaptó a los productos locales: el aceite de girasol, abundante en la región pampeana, sustituyó al aceite de oliva, más caro. Con el tiempo, la vinagreta se incorporó a la cultura gastronómica de todo el país, convirtiéndose en acompañamiento esencial de ensaladas, carnes frías y sándwiches. En la década de 1960, la expansión de la industria de la mostaza en la provincia de Santa Fe consolidó la receta como parte del repertorio doméstico argentino.
Ingredientes
- 20 g de mostaza Dijon (aprox. 1 cucharada)
- 40 ml de vinagre de vino blanco
- 120 ml de aceite vegetal (girasol)
- 5 g de sal gruesa (1 cucharadita)
- 2 g de azúcar (½ cucharadita)
- 2 g de orégano seco (1 cucharadita)
- Pimienta negra molida al gusto (aprox. ½ cucharadita)
Preparación
1. En un bol pequeño, mezclar la mostaza, el vinagre, la sal y el azúcar hasta que quede una masa homogénea.
2. Incorporar el orégano y la pimienta, revolviendo suavemente.
3. Ir añadiendo el aceite de girasol en forma de hilo, batiendo con un batidor de mano o un tenedor para emulsionar la salsa.
4. Cuando la vinagreta adquiera una textura cremosa y brillante, probar y ajustar la sazón si fuera necesario.
5. Transferir a un frasco de vidrio con tapa y dejar reposar al menos 30 minutos antes de usar, para que los sabores se integren.
Variantes
- NOA (Noroeste Argentino): Se sustituye el aceite de girasol por aceite de oliva extra virgen (80 ml) y se agrega ½ cucharadita de ají molido. La mezcla queda más aromática y con un leve picor que acompaña bien a las ensaladas de quinoa.
- Litoral (Entre Ríos, Corrientes): Se reemplaza la mostaza Dijon por mostaza de la región (20 g) y se incorpora 15 ml de jugo de limón y 5 g de cilantro picado. Esta variante aporta frescura y combina con pescados ahumados.
- Pampa profunda: Se mantiene la receta clásica pero se añade 10 g de queso rallado tipo parmesano, ideal para acompañar asados y empanadas.
- Mendoza: Se incorpora 10 ml de vino tinto y una hoja de laurel, creando una vinagreta con matices de la uva local.
- Patagonia: Se sustituye el aceite de girasol por aceite de canola y se agrega una pizca de tomillo seco, para acompañar carnes de cordero.
Estas versiones reflejan cómo la vinagreta de mostaza se ha adaptado a los recursos y gustos de cada zona, manteniendo su esencia como salsa versátil y de fácil preparación.