Historia
La pasta frola, un postre que lleva el sello de la inmigración italiana a fines del siglo XIX. ¿Qué habría pasado si no llegaban al Río de la Plata con su crostata de la Toscana? La tarta abierta con mermelada de frutas se adaptó a los productos locales: el dulce de membrillo, la batata y el dulce de leche sustituyeron a las confituras europeas. La frola se popularizó rápidamente en los conventillos y en los cafés de la capital.
En la zona del puerto de Buenos Aires, la receta se fue moldeando con los ingredientes que encontraban. El dulce de membrillo se convirtió en el relleno estrella. La frola se convirtió en un elemento esencial de la merienda familiar. ¿Y quién no ha disfrutado de un trozo de frola en alguna merienda de su infancia?
Ingredientes
Masa
- Harina 300 g
- Manteca fría 150 g
- Azúcar 80 g
- Polvo de hornear 5 g
- Sal 2 g
- Huevos 2 unidades (≈ 100 g)
- Leche tibia 60 ml
Relleno de membrillo
- Dulce de membrillo (puré) 400 g
- Agua 80 ml
- Jugo de limón 15 ml
- Canela en polvo 2 g (opcional)
Decoración
- Harina extra 30 g (para espolvorear la superficie)
- Azúcar flor 10 g (para espolvorear)
Preparación
1. En un bol grande, mezclá la harina, el polvo de hornear y la sal. ¿Qué pasa si no se mezclan bien? Agregá la manteca troceada y, con los dedos, incorporala hasta obtener una textura arenosa.
2. Añadí el azúcar y los huevos batidos; mezclá con una cuchara de madera hasta que la masa empiece a unirse. La masa es el corazón de la frola.
3. Incorporá la leche tibia poco a poco, amasando brevemente hasta lograr una masa homogénea y compacta. Formá una bola, envuélvela en film y refrigerala 30 min.
4. Mientras la masa reposa, prepará el relleno. En una cacerola pequeña, combiná el puré de membrillo, el agua, el jugo de limón y la canela. Cociná a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que la mezcla quede brillante y sin grumos (≈ 10 min).
5. Precalentá el horno a 180 °C. En una superficie enharinada, estirá la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de 4 mm. La masa debe ser fina, pero no demasiado.
6. Cortá un círculo de 30 cm de diámetro para la base y otro de 25 cm para la cubierta. Colocá la base en una bandeja para horno previamente enharinada.
7. Verté el relleno de membrillo sobre la base, distribuyéndolo uniformemente, dejando un borde de 2 cm libre.
8. Pinchá la superficie del relleno con un tenedor y cubrí con la tira de masa formando una rejilla tradicional: cortá tiras de 1 cm de ancho y colócalas en forma de cruz.
9. Espolvoreá la superficie con la harina extra y el azúcar flor.
10. Horneá la frola durante 35‑40 min, o hasta que la masa esté dorada. Enfriá sobre una rejilla antes de servir.
Variantes
- NOA (Norte Argentino): se reemplaza el dulce de membrillo por batata cocida y azúcar, creando la famosa “frola de batata”. La masa suele llevar un toque de anís y se decora con tiras de masa más gruesas.
- Litoral (Entre Ríos, Corrientes): se usa dulce de leche como relleno, a veces combinándolo con coco rallado. La masa se aromatiza con ralladura de naranja y se pinta con huevo batido para lograr una superficie más brillante.
- Cuyo: se añaden almendras molidas a la masa y se rellena con mermelada de durazno, reflejando la producción frutícola de la zona.
- Patagonia: la masa incorpora harina integral y se acompaña de mermelada de calafate, ofreciendo un contraste ácido‑dulce.
- Versión vegana: manteca vegetal sustituye a la manteca animal, y el huevo se reemplaza por 2 cucharadas de puré de manzana. El relleno de membrillo se mantiene, garantizando la misma textura. Estas variantes demuestran cómo la pasta frola se ha convertido en un lienzo culinario que refleja la diversidad cultural y los recursos de cada región argentina. ¿Qué otra región se animará a crear su propia variante? La frola es un postre que siempre nos lleva a la infancia, a la familia, a los momentos felices. Y eso, sin duda, es lo que la hace tan especial.