La capital del Cáucaso: el vino más antiguo del mundo (8.000 años), el barrio histórico con balcones de madera tallada y los Baños Azufre de Abanotubani.
Abanotubani huele a azufre y a historia. Los baños de vapor son una institución —entrás con la piel seca y salís como si te hubieran pasado un trapo húmedo por el alma—. Pero lo que realmente te parte al medio es la comida. El khinkali, esas empanadas rellenas de carne que hay que morder por el costado para no quemarse con el caldo, son una religión. Y el khachapuri, con ese queso derretido que se estira como chicle, es el pecado que vale la pena cometer. (Aunque después te arrepientas cuando la panza te pida clemencia). El vino, claro, es otro tema: fermentado en qvevri bajo tierra, como lo hacían hace 8.000 años. No es un dato curioso, es una prueba de que los georgianos inventaron la paciencia.
Old Tbilisi es un laberinto de callejones donde cada esquina esconde algo: un patio con enredaderas, un café que huele a cardamomo, la Fortaleza de Narikala asomando entre las casas como un gigante dormido. El Museo Nacional tiene piezas que te dejan mudo, pero lo mejor es caminar sin rumbo hasta toparte con el Parque Rikoti o el río Kura, que parte la ciudad en dos. Si vas entre abril y junio, o de septiembre a octubre, el clima es perfecto —ni frío ni calor, solo ese sol que pinta las fachadas de dorado—. Y si te animás en julio, el Festival de Música te va a dejar los oídos zumbando por días.
Llegar desde Argentina es un viaje: dos escalas, 20 horas de avión y entre 1.500 y 2.500 dólares que se te van en un abrir y cerrar de ojos. Pero una vez ahí, todo es barato. Un taxi te lleva a cualquier lado por menos de lo que cuesta un café en Recoleta, y en Old Tbilisi o Vake encontrás alojamiento para todos los bolsillos. (Aunque Saburtalo es más residencial, por si querés escapar del turismo). La moneda es el lari —tres por dólar, más o menos— y con eso te alcanza para comer como rey: shashlik, lobio, churchkhela (esos dulces de nuez bañados en mosto que parecen salchichas de caramelo).
Lo único que no podés hacer es ignorar las costumbres. En la Catedral de Sameba, las mujeres se cubren la cabeza y los hombres se sacan el sombrero. En el Monasterio de Anchiskhati, el silencio pesa más que las piedras. Y en el Palacio de los Shirvanshah, cada detalle te susurra que acá el pasado no es un museo, es el vecino de al lado.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es la mejor época para visitar Tbilisi (Georgia)?
La mejor época para visitar Tbilisi es de abril a junio y de septiembre a octubre, cuando el clima es más agradable.
¿Cuánto cuesta un viaje a Tbilisi (Georgia) desde Argentina?
El costo de un viaje a Tbilisi desde Argentina puede variar dependiendo de la época del año y la disponibilidad de vuelos, pero en general, un vuelo con escala puede costar entre $1.500-$2.500.
¿Cuál es la atracción más icónica de Tbilisi (Georgia)?
La atracción más icónica de Tbilisi es el barrio histórico de Old Tbilisi, con sus balcones de madera tallada y sus baños azufre de Abanotubani.
¿Qué hay que comer sí o sí en Tbilisi (Georgia)?
Algunos platos que hay que probar en Tbilisi son el khinkali, el khachapuri y el shashlik, y no olvidar probar el vino local, que es famoso por ser uno de los más antiguos del mundo.
¿Cómo se llega desde Buenos Aires y qué tips de seguridad conviene saber?
Se puede llegar a Tbilisi desde Buenos Aires en vuelo con escala en Europa o Asia, y es importante tomar las medidas de seguridad necesarias, como tener un seguro de viaje y estar atento a los objetos personales en lugares concurridos.
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