🇦🇷 Argentina
Los viñedos más famosos de América Latina a los pies de los Andes: bodegas boutique, Malbec premium y gastronomía de altura.
El paisaje te parte el alma: viñedos que se pierden en el horizonte, con los Andes nevados como testigos mudos de cada cosecha. Y no es solo el vino, che. El asado de campo te espera con su chimichurri casero, los quesos de Cacheuta que se deshacen en la boca, el aceite de oliva local que huele a aceitunas recién prensadas. Todo eso, claro, mientras sostenés una copa de Torrontés bien frío o un Syrah que te quema la garganta de tan intenso. Las bodegas son otra historia: Trapiche, la más grande del país, con sus barricas que parecen interminables; Catena Zapata y su pirámide que parece sacada de un sueño de arquitecto borracho; Zuccardi, que en 2019 y 2020 se llevó el título de mejor bodega del mundo (sí, del mundo entero); y Clos de los Siete, ese proyecto europeo que se instaló acá como si siempre hubiera sido suyo.
Dormir entre viñedos no es un eslogan, es una realidad. Posada Salentein, Entre Cielos, Cavas Wine Lodge: lugares donde el lujo no es ostentación, sino silencio, olor a tierra mojada y el crujido de las hojas bajo los pies al amanecer. Eso sí, si venís de afuera, no se te ocurra manejar después de las degustaciones. Alquilá un auto con chofer o contratá un tour —la terminal de buses de Mendoza ciudad es el punto de partida—, porque acá el vino se disfruta sin prisas y sin miedo a pasarse de rosca. (Aunque, entre nosotros, un poco de rosca siempre suma).
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