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Reikiavik (Islandia) — destino turístico

🇮🇸 Reikiavik (Islandia): qué hacer, cómo llegar y tips para argentin

📅 Mejor: jun-ago para verde, nov-feb para auroras 💵 luxe

La capital del norte: auroras boreales, géiseres, volcanes, piscinas geotermales y la tierra del sol de medianoche.

Reikiavik no es una capital cualquiera. Con apenas 230.000 habitantes, esta ciudad del norte del mundo tiene una energía que desborda sus calles angostas y sus casas de colores pastel. Islandia, ese pedazo de tierra donde la Tierra respira fuego, es pura geología en movimiento: 30 sistemas volcánicos activos, géiseres que escupen agua hirviendo como si el planeta tuviera hipo, y más fuentes termales por kilómetro cuadrado que en cualquier otro lugar. ¿Vieron alguna vez un paisaje que parece sacado de otro planeta? Acá lo tienen.

Desde Reikiavik salen los tours que todos repiten, pero que nadie se cansa de hacer. El Círculo Dorado, por ejemplo: primero Þingvellir, donde podés pararte literalmente entre dos placas tectónicas como si fueras un sandwich humano (sí, es tan raro como suena). Después el géiser Strokkur, que cada cinco minutos hace su show de vapor y agua a presión, y las Cataratas Gullfoss, que caen con tanta fuerza que el aire se llena de gotas heladas. Y si eso no alcanza, siempre está la Laguna Azul, una pileta de agua a 40 grados en medio de un desierto de lava negra, donde la gente flota como si estuviera en un spa extraterrestre. Al suroeste, las playas de arena negra y los puffins —esos pájaros que parecen dibujados por un niño— completan el combo.

En verano, el sol no se va nunca. Es raro al principio: a las tres de la mañana el cielo sigue claro, como si alguien se hubiera olvidado de apagar la luz. La gente sale a caminar, a tomar cerveza en los bares de la calle Laugavegur o a perderse en los fiordos cercanos. En invierno, en cambio, la oscuridad se vuelve cómplice de otro espectáculo: las auroras boreales bailando sobre la ciudad. No es magia, es física pura, pero cuando las ves por primera vez, cuesta no creer en algo más grande. Y aunque Reikiavik es chica, tiene una escena gastronómica que sorprende. Restaurantes con nombres impronunciables que sirven cordero ahumado, tiburón fermentado (sí, ese que todos prueban por curiosidad y después se arrepienten) y cervezas artesanales que valen cada corona islandesa. El diseño nórdico, por su parte, está en todas partes: desde los muebles de las casas hasta los souvenirs que todos terminan comprando. No es París, ni Nueva York, pero tiene algo que engancha. Quizás sea esa mezcla de naturaleza salvaje y ciudad en miniatura, o el hecho de que acá la vida parece moverse a otro ritmo. O quizás, simplemente, es que en Islandia hasta lo ordinario termina siendo extraordinario.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es mejor ver auroras boreales en Islandia?

De septiembre a marzo, con enero-febrero como los meses de mayor oscuridad. Se necesitan noches despejadas y alejarse de la contaminación lumínica de Reikiavik (basta con 30 minutos en auto).

¿Estuviste o pensás viajar a Reikiavik (Islandia)?

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