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Palawan — Filipinas — destino turístico

????️ Palawan — Filipinas 2026: Guía de Viaje

📅 Mejor: nov-may 💵 medio

Puerto Princesa, El Nido y Coron. El archipiélago más hermoso del mundo.

Palawan no se presenta como un destino cualquiera; es un susurro de cuatrocientos kilómetros de costa que te observa fijo, como si guardara un secreto que sólo entenderás cuando vuelvas al aeropuerto. Son mil setecientas islas, cuatrocientas habitadas y el resto mudas, testigos que prefieren el silencio; cada barco de pesca lleva un nombre que parece heredado de la época colonial española, aunque nadie recuerda el porqué. El calor no es sólo una cifra meteorológica: te abraza entre veinticuatro y treinta grados y hace que cada paso se sienta como una goma que se estira. Entre noviembre y mayo el aire se vuelve liviano y el agua se vuelve cristalina, como si la hubieran enjuagado con jabón; de junio a octubre, en cambio, la lluvia es tan copiosa que hasta los cocoteros se inclinan, como pidiendo perdón al cielo.

¿Te imaginás terminar una mañana de buceo con un tinola de pescado que te salva? Ese caldo de coco, con hojas de guisante y albahaca filipina, es la única cosa que deseás cuando sales del agua con los músculos temblando y la piel áspera como lija. El Lago Subterráneo de Puerto Princesa, sin embargo, es lo que realmente te deja sin aliento: entras a las nueve, caminás por pasarelas de piedra mientras murciélagos rozan tu nuca y estalactitas gotean como si el tiempo se hubiera dormido en algún rincón. A las cinco te sacan; y con razón, porque el lugar no se visita, se respira en silencio, y cada suspiro parece capaz de romper algo. En El Nido la Laguna de Bacuit parece otro planeta; los manglares se enredan en tus piernas si te acercás demasiado, y las cuevas de coral solo las conocen los guías, custodios de un secreto que comparten a regañadientes. El tour arranca a las diez, pero si madrugás—aunque cueste el alma—el agua está tan quieta que parece un espejo roto. Coron, por su parte, atrae a los que buscan cicatrices: campos de minas de la Segunda Guerra Mundial aún yacen a veinte metros de profundidad, y en el punto “Blue Corner” buceás entre barcos oxidados mientras los peces nadan como si nada hubiera pasado. A las seis de la mañana ya hay cola en el muelle, pero nadie protesta; ¿para qué? Nacpan te regala dos kilómetros de arena blanca, donde el surf sirve solo de excusa para ver el amanecer a las seis y media (aunque seamos honestos, nadie se levanta a esa hora por las olas).

Llegar desde Buenos Aires es toda una odisea: dos horas y cuarto a Manila, tres y media más hasta Puerto Princesa con Philippine Airlines, y, si te quedás en Honda Bay, los hoteles de rango medio ofrecen vista al mar y te dejan a un paso de los tours de snorkel. Eso sí, reservá con tres días de anticipación porque en temporada alta se agotan; o hacé como yo, dejá algo librado al azar. En la zona la gente no deja de hablar; te dirán que Palawan no es solo paisaje, sino un cruce donde la naturaleza y la cultura se mezclan como el coco y el pescado en el tinola, y esa mezcla es lo que al final perdura.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo conviene ir a Palawan — Filipinas?

Entre noviembre y mayo, cuando la humedad es menor y las aguas más limpias.

¿Qué no hay que perderse en Palawan — Filipinas?

El Lago Subterráneo de Puerto Princesa, el Parque Natural de la Laguna de Bacuit y la isla de Coron.

¿Cuánto sale un viaje a Palawan — Filipinas desde Argentina?

Alrededor de USD 2 200 a USD 2 800 por persona, incluyendo vuelos y alojamiento de rango medio.

¿Qué hay que comer en Palawan — Filipinas?

Prueba el tinola de pescado y el arroz con coco, platos típicos de la región.

¿Estuviste o pensás viajar a Palawan — Filipinas?

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