📅 Mejor: nov-may 💵 medio
Puerto Princesa, El Nido y Coron. El archipiélago más hermoso del mundo.
¿Te imaginás terminar una mañana de buceo con un tinola de pescado que te salva? Ese caldo de coco, con hojas de guisante y albahaca filipina, es la única cosa que deseás cuando sales del agua con los músculos temblando y la piel áspera como lija. El Lago Subterráneo de Puerto Princesa, sin embargo, es lo que realmente te deja sin aliento: entras a las nueve, caminás por pasarelas de piedra mientras murciélagos rozan tu nuca y estalactitas gotean como si el tiempo se hubiera dormido en algún rincón. A las cinco te sacan; y con razón, porque el lugar no se visita, se respira en silencio, y cada suspiro parece capaz de romper algo. En El Nido la Laguna de Bacuit parece otro planeta; los manglares se enredan en tus piernas si te acercás demasiado, y las cuevas de coral solo las conocen los guías, custodios de un secreto que comparten a regañadientes. El tour arranca a las diez, pero si madrugás—aunque cueste el alma—el agua está tan quieta que parece un espejo roto. Coron, por su parte, atrae a los que buscan cicatrices: campos de minas de la Segunda Guerra Mundial aún yacen a veinte metros de profundidad, y en el punto “Blue Corner” buceás entre barcos oxidados mientras los peces nadan como si nada hubiera pasado. A las seis de la mañana ya hay cola en el muelle, pero nadie protesta; ¿para qué? Nacpan te regala dos kilómetros de arena blanca, donde el surf sirve solo de excusa para ver el amanecer a las seis y media (aunque seamos honestos, nadie se levanta a esa hora por las olas).
Llegar desde Buenos Aires es toda una odisea: dos horas y cuarto a Manila, tres y media más hasta Puerto Princesa con Philippine Airlines, y, si te quedás en Honda Bay, los hoteles de rango medio ofrecen vista al mar y te dejan a un paso de los tours de snorkel. Eso sí, reservá con tres días de anticipación porque en temporada alta se agotan; o hacé como yo, dejá algo librado al azar. En la zona la gente no deja de hablar; te dirán que Palawan no es solo paisaje, sino un cruce donde la naturaleza y la cultura se mezclan como el coco y el pescado en el tinola, y esa mezcla es lo que al final perdura.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo conviene ir a Palawan — Filipinas?
Entre noviembre y mayo, cuando la humedad es menor y las aguas más limpias.
¿Qué no hay que perderse en Palawan — Filipinas?
El Lago Subterráneo de Puerto Princesa, el Parque Natural de la Laguna de Bacuit y la isla de Coron.
¿Cuánto sale un viaje a Palawan — Filipinas desde Argentina?
Alrededor de USD 2 200 a USD 2 800 por persona, incluyendo vuelos y alojamiento de rango medio.
¿Qué hay que comer en Palawan — Filipinas?
Prueba el tinola de pescado y el arroz con coco, platos típicos de la región.
¿Estuviste o pensás viajar a Palawan — Filipinas?
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