El trek más famoso de Sudamérica: 4 días por la ruta que los mensajeros incas recorrían hacia Machu Picchu, con ruinas de camino.
El clima, como en toda la cordillera, es un capricho. Podés amanecer con una brisa fresca, unos 10°C, y terminás el día con el sol pegando fuerte, casi 25°C. Las noches, especialmente a mayor altura, te recuerdan que estás en territorio agreste. Y hablando de territorio, ahí en el camino te topás con el *trucha frita*, un plato que parece salido de un cuento andino: trucha fresca de los ríos, rebozada y crujiente. ¿Un manjar? Sin duda.
Cuatro días de caminata te esperan, atravesando paisajes que te dejarán boquiabierto y descubriendo ruinas que susurran secretos milenarios. Wiñay Wayna, con sus terrazas agrícolas que parecen desafiar la gravedad y vistas panorámicas del valle, es un espectáculo. Luego está Runkurakay, un tambo inca, un punto de parada, donde los *chasquis* cambiaban el testimonio de su carrera. Aún se distinguen sus muros de piedra, testigos silenciosos de un tiempo lejano. Sayacmarca, construida sobre un promontorio rocoso, con sus túneles y terrazas, te hace preguntarte qué significaba todo aquello, qué propósito ocultaba esa ciudadela enigmática. Y Phuyupatamarca, “ciudad en las nubes”, te recompensa con vistas impresionantes de las montañas y el valle, un regalo para la vista después de tanto esfuerzo. ¿Vale la pena cada paso? Absolutamente.
Para llegar desde Argentina, lo más común es agarrar un vuelo de Buenos Aires (AEP o EZE) a Cusco (CUZ), siempre con una escala en Lima. El viaje suele durar entre 8 y 12 horas y el precio, bueno, depende de la temporada y de cuánto te duela la billetera: calcula entre 800 y 1500 dólares. Una vez en Cusco, el barrio de San Blas, el de los artesanos, es una excelente opción para instalarse. Hostales con onda, hoteles boutique… hay para todos los gustos. Y una advertencia importante: si querés caminar el Camino Inca, reservá tu permiso con al menos seis meses de anticipación. Las plazas se llenan como churros, te lo digo yo. ¿Necesitas un tour operador? Sí, lamentablemente es obligatorio. El gobierno peruano lo puso así, para regular el acceso y proteger el camino.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo conviene ir a Camino Inca (Perú)?
La mejor época para visitar el Camino Inca es de mayo a septiembre, durante la estación seca, cuando las lluvias son menos frecuentes y los senderos están en mejores condiciones. Los meses de julio y agosto son los más concurridos, así que considera reservar con anticipación.
¿Qué no hay que perderse en Camino Inca (Perú)?
Además de las ruinas mencionadas, no te pierdas Intipunku (Puerta del Sol), el punto de encuentro con Machu Picchu tras completar el trek. Desde allí, podrás contemplar la ciudadela inca en toda su magnitud al amanecer.
¿Cuánto sale un viaje a Camino Inca (Perú) desde Argentina?
Un viaje completo a Camino Inca desde Argentina puede costar entre USD 2500 y USD 4000 por persona, incluyendo vuelos, permiso para el trek (aproximadamente USD 200), alojamiento, alimentación, guías y porteadores. Los precios varían según la agencia de viajes y el nivel de comodidad deseado.
¿Qué hay que comer en Camino Inca (Perú)?
La comida en el Camino Inca suele ser preparada por los porteadores y consiste en platos nutritivos como arroz con pollo, sopa de verduras, pasta, huevos revueltos y frutas frescas. También es común encontrar snacks como chocolates y barras energéticas para reponer fuerzas durante el trekking.
¿Estuviste o pensás viajar a Camino Inca (Perú)?
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