🇺🇸 Estados Unidos
Glamour y pistas élite en las Rocosas. El ski resort de los famosos.
La trucha fresca de los arroyos locales es una religión. No importa si la pedís ahumada, a la parrilla o con esa salsa de eneldo que solo sirven en el restaurante del Hotel Jerome —el bicho sabe a río y a leña, a algo que no se puede comprar en ningún supermercado. Y cuando llega la primavera, las praderas se llenan de flores que nadie sembró, como si la montaña misma decidiera ponerse un vestido nuevo. Eso sí, no esperes verlas a las dos de la tarde: el sol aquí se acuesta temprano y las sombras alargan todo hasta hacerlo irreconocible.
¿Que si vale la pena madrugar para Maroon Bells? Mirá, si no te levantás a las seis de la mañana para ver cómo el sol lame los picos de 4.000 metros, entonces no entendiste nada de Aspen. El sendero es una postal viviente, de esas que después te persiguen en sueños (y en el feed de Instagram, claro, pero eso es otro tema). Snowmass, en cambio, es el monstruo de los esquiadores: 4.000 acres de nieve en polvo donde hasta los principiantes se sienten dioses por un día. Eso sí, en temporada alta llegan a juntarse 10.000 almas en las pistas, así que si no te gusta el tumulto, mejor andá a Fitzpatrick, ese pico que se ve desde el Centro de Ciencias de la Montaña como un dedo acusador señalando el cielo.
Llegar desde Buenos Aires es un viaje de película: trece horas y media de vuelo hasta Denver, una escala en Chicago que parece interminable, y después tres horas y media de ruta sinuosa donde cada curva te clava el estómago. Pero ojo, si no reservás con cuatro meses de anticipación, te quedás afuera. Glenwood Village es el barrio de los que no quieren dormir en una cabaña con olor a humedad: hoteles de cinco estrellas donde hasta el jabón del baño tiene más pedigree que vos. El Acuario de Aspen, inaugurado en 2010, es ese lugar al que vas cuando ya no aguantás más el frío y necesitás recordar que bajo el hielo hay vida (aunque los peces de agua fría no sean exactamente el espectáculo más emocionante del mundo).
Los horarios acá son sagrados: Snowmass abre a las ocho, el Centro de Ciencias a las nueve, el acuario a las diez. Y si te perdés el amanecer en Maroon Bells, no llorés después. Total, siempre podés volver. Aunque algo me dice que una vez que pisás este lugar, tarde o temprano vas a terminar volviendo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo conviene ir a Aspen — Colorado?
Entre enero y marzo, cuando la nieve cubre 80 % de las pistas y los precios son más bajos que en temporada alta.
¿Qué no hay que perderse en Aspen — Colorado?
La pista de Snowmass, que ofrece 4 000 acres y es la más extensa de los resorts de las Rocosas.
¿Cuánto sale un viaje a Aspen — Colorado desde Argentina?
Un paquete de lujo, incluido vuelo, traslado y 7 noches de hotel, ronda los 12 000 USD por persona.
¿Qué hay que comer en Aspen — Colorado?
Prueba el trout ahumado, un plato típico de la región, acompañado de una botella de vino local.
¿Estuviste o pensás viajar a Aspen — Colorado?
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