El número 35 se vinculó a "El pajarito" en los años 60 mediante su aparición en los carteles de la Lotería Nacional, donde un ave estaba dibujada sobre la cifra 35. La imagen se popularizó y pasó a simbolizar la suerte asociada a ese número.
En la cábala porteña, el 35 sugiere movimiento y cambio, evocando la idea de que la suerte se desplaza como un pájaro. Se interpreta como una señal de que las oportunidades llegan de forma inesperada y que la constancia es clave para percibirlas.
Los números 45, 55 y 65 se consideran secundarios porque forman una progresión de decenas que, según la tradición, amplifican la energía del número principal 35, aumentando la percepción de patrones favorables en los sorteos.