La asociación del "El loco" con el número 22 se originó en la década de 1940, cuando el número 22 ocupó la posición central de un cartón de la Lotería de la Ciudad, coincidiendo con la ilustración del personaje lunático, lo que generó la creencia popular de que ese número estaba bajo su protección.
Los números secundarios 32, 42 y 52 refuerzan la idea de una serie de decenas que comparten la raíz del número 2, simbolizando la dualidad y el equilibrio entre orden y caos, y ampliando la influencia del "loco" más allá del número principal.
En la tradición porteña, el "loco" representa la ruptura de patrones tradicionales y la apertura a la fortuna inesperada, recordando que la suerte puede manifestarse en cualquier ámbito de la vida y que la paciencia y la observación son tan importantes como la creencia en el número.