La asociación se originó a principios del siglo XX, cuando los vendedores ambulantes y los "cabalistas" de Buenos Aires comenzaron a asignar valores numéricos a palabras populares. La palabra "Cristo" fue vinculada al número 28 mediante la reducción fonética y la suma de valores alfabéticos, creando una tradición que se ha transmitido oralmente entre los jugadores de lotería.
En la cábala porteña, el 28 simboliza la culminación de un ciclo de ocho unidades y, al reducirse 2+8=10 y 1+0=1, representa renovación y comienzo. Se considera un número par que aporta estabilidad y, junto a los números secundarios 38, 48 y 58, forma combinaciones que, según la creencia popular, aumentan la probabilidad de aciertos en los sorteos.
No se recomienda considerar estas combinaciones como una garantía de ganancia. La cábala porteña carece de base científica; su uso forma parte del folklore cultural. Los expertos aconsejan jugar de manera responsable y no depender de patrones numéricos para tomar decisiones financieras.