Arrancamos la semana con el cielo picado: Venus y Saturno se confabulan en tu zona de billetera justo ahí, como kioskero avaro que te revisa minuciosamente el vuelto. Para vos, que cruzarías la cordillera a dedo solo para tomarte un fernet con vista al mar, la rutina financiera duele más que una campera mojada. Aflojale a la manija de querer firmar contratos en plena banquina. ¿Quién te apura? La estabilidad no es un ancla que te hunde, es el bondi que te deja en la puerta sin gastar de más. Revisá ese Excel maldito que venís pateando desde el viernes anterior. No aceptes aumentos en cuotas chinas ni metas imposibles solo para quedar bien con el jefe de turno. Cuidá el mango, que la inflación no perdona optimistas. Anotá los números 12, 38 y 84 como faro.