Esta semana Mercurio en trígono con Júpiter —ese socio pesado instalado en la décima casa— te empuja de una buena vez a salir del sopor cotidiano y atender esa reunión en el ministerio que venís estirando desde el año pasado. Para los peces, que nadan cómodos en la niebla de lo inexplicable, este tránsito exige papeles firmados y pisar firme sobre baldosa porteña. ¿Te creés el ombligo del mundo solo porque un jefe te miró con cariño? El peligro real pasa por prometer lo que tu sensibilidad de domingo por la tarde no va a poder sostener el lunes a las nueve. Cortá con la especulación de una vez. Anotá los números concretos. Cuidado con firmar contratos sin leer la letra chica, especialmente si involucran plata ajena o parientes insistentes. Andá directo al grano. Tomate un café amargo en ese bodegón de la esquina, revisá los baches del proyecto y poné la firma sin dudar tanto (¿o pensás seguir durmiendo la siesta?). La suerte no te va a tocar la puerta sola. Los números 12, 34 y 88 son la prueba de que el orden salva al alma sensible del desastre total.