Hay un movimiento sutil en el cielo que sacude los cimientos de la casa cuatro. Neptuno le hace un guiño cómplice al Sol y el hogar dejó de ser refugio para convertirse en espejo. No busques respuestas afuera. Mirá los azulejos rotos de la cocina que venís ignorando desde el verano pasado en Mar del Plata. Los escorpianos cargan con una intensidad demoledora, pero este año la transformación no pasa por grandes catástrofes sino por ordenar los papeles viejos del placard. ¿Te vas a seguir encerrando en tus propios laberintos mentales hasta ahogarte? No te creás el dueño de la verdad absoluta ni uses el silencio como castigo. Hay mudanzas, reacomodamientos familiares y acuerdos que se firman sin ruido. Soltá el control sobre quién entra y sale de tu intimidad (esa costumbre tan tuya de poner cerrojo al alma). La estructura que armaste se tambalea, pero lo que cae es lo que ya no te sostiene. Escuchá más a los tuyos antes de cortar por lo sano. La sanación viene por el lado de perdonar viejas broncas domésticas y aceptar que la vulnerabilidad no es debilidad. Atendé ese llamado urgente.