El cielo de este Lunes arranca cruzado mal. Mercurio y Júpiter se abrazan desde la casa cuatro para dar vuelta como una media ese búnker que te armaste. Para vos, que medís el afecto con la precisión de un farmacéutico y guardás rencores como si fueran escrituras notariales, esto no es paz hogareña. Es una demolición en regla. Soltá esa postura de fiscal de la jeta con la que interrogás a tu pareja cada vez que respira distinto. ¿A quién querés engañar con tanta rigidez? No te encierres en el baño a tramar venganzas mientras se enfría el guiso de lentejas que preparaste para reconciliarte. Abrí el juego, bajá la guardia y dejá de buscarle la quinta pata al gato afectivo. El vínculo que pretendés exige aflojar el tono inquisitorio y aceptar que el otro también pifia sin planear un complot oscuro en tu contra. Prestá atención a las señales de la convivencia diaria antes de mandar todo al diablo otra vez. Anotá estos números si querés evitar dolores de cabeza al divino botón: 11, 42 y 88. La casa se limpia desde adentro, no desde el banquillo de los acusados.