Un embuste de padre y señor mío es de esas mentiras que ni el más crédulo se traga. ¿Te imaginás que tu amigo te jure que vio un ovni camino al laburo? Vos, con cara de póquer, le soltás: “Che, ¿me estás chamuyando?”. Y te reís, porque la exageración es tan grande que hasta da ternura. (Es como cuando te dicen que el asado estaba mejor que el de tu vieja, y sabés que es imposible).
Fuente
Expresión antigua