Víctor Bores (1927-1996), conocido como Tato Bores, fue el humorista político más importante de Argentina. Su programa televisivo de los domingos era un ritual: el monólogo vertiginoso donde analizaba la semana política con humor agudo e informado. Tato hablaba muy rápido y sin parar, y en cada frase condensaba la ridiculez del poder. Actuó desde la dictadura hasta los 90, siempre con la capacidad de criticar sin ser censurado del todo. Sus personajes y frases se volvieron parte del lenguaje popular argentino. Murió de un infarto a los 68 años. Su figura sigue siendo invocada cada vez que la política argentina se vuelve especialmente absurda.








