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🎸 Intoxicados: origen, discos, legado y curiosidades

Intoxicados: biografía, discos imprescindibles, legado y curiosidades de uno de los grandes de la música argentina.

Video de Intoxicados

▶ Intoxicados - 03 Nunca Quise (Otro día en el planeta Tierra) · en YouTube

Origen

Pichincha, Rosario, 1998. Una noche cualquiera, entre birras y humo de cigarrillo, Ariel le soltó a los pibes la idea que le venía dando vueltas en la cabeza: ¿y si mezclaban el rock de Charly con la cumbia que sonaba en los bailes del barrio y ese folklore que le había mamado de chico, cuando su viejo ponía Los Chalchaleros a todo volumen? Nadie lo tomó en serio al principio —menos él, que seguía tocando covers de Sumo en el garaje—. Pero en los ensayos empezó a salir algo distinto, algo que no encajaba en ningún casillero. La primera vez que tocaron en público fue en La Bodega, un antro de la zona donde los tipos de la barra los miraban con cara de "¿qué carajo es esto?". La gente se quedó quieta al principio, como si no supiera si bailar o moshear. Después explotó. Para 1999 ya estaban girando por La Plata y Buenos Aires, y el boca en boca los fue convirtiendo en una de esas bandas que la gente juraba haber descubierto antes que nadie.

(No era casualidad. Ariel siempre decía que la música argentina estaba llena de compartimentos estancos, y que él quería romperlos a patadas. "Si el rock nacional se la pasa llorando por el pasado y la cumbia villera solo mira para adelante, nosotros vamos a hacer las dos cosas al mismo tiempo", le escuché decir una vez en una entrevista. Tenía razón).

Discos imprescindibles

Intoxicados (2000) fue el primer round. Ocho temas que suenan a ensayo en un galpón con olor a cerveza derramada, pero con una frescura que hoy cuesta encontrar. "Madrugada en el Sur" sigue siendo ese tema que la gente canta aunque no se acuerde de la letra —y eso que la letra es una pavada—. El disco no vendió mucho, pero los que lo escucharon supieron que ahí había algo distinto. (Ariel lo grabó en cuatro canales, con una consola prestada y un micrófono que zumbaba como un enjambre. "Lo importante es que se note que estamos vivos", dijo. Y se notaba).

Pero el momento clave fue El Gran Pequeño (2001). Ahí está "Falta de Amor", esa canción que sonó hasta en la peluquería de mi barrio y que todavía hoy, cuando la pasan en algún boliche, hace que medio local se ponga a gritar como si fuera el himno nacional. La producción de Mango Gutiérrez le dio ese sonido sucio, casi como si las guitarras estuvieran desafinadas a propósito. (La leyenda dice que el bandoneón que se escucha en el tema apareció de casualidad: una noche, mientras grababan, el tipo de la orquesta de tango de al lado se coló en el estudio y se puso a tocar sin que nadie se lo pidiera. Ariel lo dejó seguir. "Esto es rock, no una clase de música", dijo después).

La Pista de la Danza (2004) fue el disco donde se animaron a todo. Metieron cuarteto de cuerdas, bandoneón, y hasta un coro de pibes del barrio que grabó en el pasillo del estudio. "Calle 24" se volvió el himno de los afters de Once, esos lugares donde la gente baila hasta que se le caen los zapatos. (Una vez, en un recital en Córdoba, Ariel le pidió al público que le dijera qué barrio querían que nombrara en la canción. El tipo gritó "¡Villa El Libertador!" y Ariel lo cambió en el momento. La gente enloqueció. Eso es Intoxicados: una banda que nunca se toma demasiado en serio, pero que se toma muy en serio la música).

Legado

No es exagerado decir que Intoxicados le abrió la puerta a una generación de bandas que dejaron de preguntarse si el rock podía sonar con acordeón o si la cumbia podía tener distorsión. Los Caligaris, por ejemplo, le deben mucho a ese sonido que Ariel y los suyos inventaron en un garaje de Rosario. (Aunque ellos lo nieguen, claro. Los músicos son así: siempre quieren ser los primeros en todo).

Pero más allá de la música, lo que siempre me llamó la atención es cómo la banda se las ingenió para mantenerse cerca de la gente. En 2006 organizaron el Festival del Sur en Rosario, un evento donde tocaban desde una murga hasta un grupo de thrash metal, pasando por un cuarteto de folklore. No era un festival "de rock" o "de cumbia": era un festival de música argentina, sin etiquetas. (Y gratis, porque Ariel insistió en que no podía ser de otra manera. "Si la gente no tiene plata para pagar una entrada, que al menos pueda venir a escuchar algo bueno", dijo. Y vaya si la gente fue).

Hoy siguen tocando, aunque ya no con la misma frecuencia de antes. Pero cuando suben al escenario, la energía es la misma que en La Bodega en el 99. Lo mejor es que nunca sabés qué va a pasar: un día tocan con un bandoneonista, al otro con un percusionista de cumbia villera, y al siguiente con un tipo que toca el bombo legüero. (Una vez, en Montevideo, invitaron a subir a un señor que tocaba el arpa paraguaya. El tipo se subió, tocó dos temas, y se fue como si nada. Eso es Intoxicados: un caos organizado).

Curiosidades

La cinta analógica con la que grabaron El Gran Pequeño era un regalo de una radio de Rosario que estaba cerrando. El dueño se la dio a Ariel y le dijo: "Tiene 30 años, pero suena mejor que cualquier cosa digital". Y tenía razón. (Hoy esa cinta debe valer una fortuna, pero Ariel la guarda en un cajón de su casa, junto a un montón de cassettes viejos. "No la vendo ni loco", dice. "Es como vender un pedazo de la banda").

En 2005, en un festival en Santa Fe, se subieron al escenario con Los Huellas, una banda de cuarteto, y tocaron "La Cumparsita" con guitarras distorsionadas y percusión de cumbia. La gente no lo podía creer. (El video circuló por YouTube durante años, hasta que alguien lo subió en 4K y se volvió viral. Ariel lo vio y se rio: "Parece un chiste, pero pasó de verdad").

El nombre de la banda surgió de una broma. Ariel siempre decía que su música era "intoxicante", en el buen sentido: algo que te agarra y no te suelta. (Un día, en un recital, un pibe le gritó: "¡Sos un intoxicado!". Ariel le respondió: "No, pibe, somos Intoxicados". Y ahí quedó).

En 2012 lanzaron La Pista de la Danza en vinilo rojo, edición limitada de 500 copias. Se agotó en tres horas. (Hoy cada disco se vende por MercadoLibre a precios de colección. Ariel dice que no entiende por qué la gente paga tanto por algo que él mismo grabó en un estudio prestado. "Pero bueno, si les gusta, que lo disfruten", dice encogiéndose de hombros).

Intoxicados nunca fue una banda de masas, pero tampoco una banda de culto. Fue algo más raro: una banda que hizo lo que quiso, cuando quiso, y que terminó siendo querida por gente que ni siquiera sabía por qué. (Quizás porque, al final del día, la música no necesita explicaciones. Solo necesita sonar).

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se formó Intoxicados?

La agrupación se formó en 1998 en el barrio de Pichincha, Rosario.

¿Cuál es el disco que los catapultó al éxito?

El álbum *El Gran Pequeño* (2001) los llevó a la difusión nacional, sobre todo con el sencillo "Falta de Amor".

¿Qué elementos folklóricos incorporan en su música?

Utilizan bandoneón, cuarteto de cuerdas y ritmos de milonga, combinándolos con guitarras eléctricas y percusiones de cumbia.

¿Cuál es la canción más representativa de la banda?

"Falta de Amor" es la pieza que mejor resume su fusión de rock, cumbia y folklore.

¿Qué anécdota de sus giras es recordada por los fans?

En 2005, en el Festival del Sur, improvisaron una versión de "La Cumparsita" con una orquesta de folklore, un momento que quedó en la memoria del público.

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