Tesis sobre un homicidio: el thriller que puso a latir más fuerte la mente argentina
En 2013, el cine argentino dio un giro inesperado hacia el thriller psicológico con Tesis sobre un homicidio, un film dirigido por Hernán Goldfrid que mezcló filosofía, crimen y paranoia en una trama que no dejó indiferente a nadie. Con Ricardo Darín en uno de sus papeles más introspectivos y perturbadores, la película se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió la cartelera y se instaló en debates de sobremesa, aulas universitarias y foros de cine.
La historia sigue a Pablo Mendero (Darín), un profesor de lógica en la UBA que, tras el asesinato de una estudiante de su cátedra, comienza a investigar por su cuenta. Lo que empieza como un acto de justicia personal pronto se transforma en una obsesión peligrosa, que lo lleva a cuestionar la racionalidad, la moral y sus propios límites. A su lado, el comisario Vázquez (Alberto Ammann) representa el contrapunto institucional, escéptico y pragmático, mientras que Laura (Calu Rivero), una alumna intrigante, se mete en el ojo del huracán.
Goldfrid, conocido por su trabajo en televisión (Epitafios, Historia de un clan), debutó en el cine con una apuesta arriesgada: un thriller intelectual, donde las pistas no están en las huellas sino en los silogismos. Inspirado en parte por el cine negro europeo y por el suspense hitchcockiano, el director construyó una atmósfera opresiva, con planos cerrados, diálogos densos y una banda sonora que sube de tono como un latido acelerado. La Buenos Aires que muestra no es la turística ni la sentimental; es una ciudad fría, anónima, perfecta escenografía para una mente que se desarma.
El contexto histórico también influye. Años después del 2001, el público argentino empezaba a procesar el desencanto con las instituciones. Tesis sobre un homicidio llega en un momento donde la desconfianza hacia el Estado, la justicia y hasta la razón misma estaba en el aire. La película no habla directamente de la crisis económica, pero vibra con esa inquietud social: ¿hasta dónde se puede confiar en lo que parece lógico? ¿Qué pasa cuando el sistema falla y uno se siente con derecho a tomar el control?
Ricardo Darín, ya consolidado como el actor más importante del cine nacional, sorprendió al alejarse del carisma natural que lo caracteriza. Aquí, Mendero es un hombre rígido, seco, cuya inteligencia lo aísla. No hay gestos exagerados ni monólogos emotivos: todo está en la mirada, en el tono de voz, en el silencio. Es un Darín contenido, casi asfixiado, que explota solo al final. Su actuación fue ampliamente elogiada, aunque la película no cosechó tantos premios como se esperaba. Fue seleccionada como entrada argentina a los Oscar, pero no logró la nominación. Aun así, ganó reconocimiento en festivales regionales y fue elogiada por su ambición narrativa.
Culturalmente, Tesis sobre un homicidio marcó un antes y un después. Abrió la puerta a thrillers más complejos en el cine local, donde el crimen no era solo un pretexto para la acción, sino una excusa para pensar. Influenció series como El marginal y películas como El secreto de sus ojos (aunque esta última ya había ganado el Oscar), mostrando que el público argentino estaba listo para historias con mayor densidad intelectual.
Hoy, más de una década después, la película se revalúa. Ya no se la ve solo como un thriller bien hecho, sino como un espejo de una época donde la razón tambaleaba y la verdad, como en una paradoja lógica, parecía estar siempre un paso más allá.
Preguntas frecuentes
- ¿Quién dirigió Tesis sobre un homicidio?
Hernán Goldfrid, en su ópera prima cinematográfica.
- ¿Qué papel hace Ricardo Darín en la película?
Interpreta a Pablo Mendero, un profesor de lógica obsesionado con resolver un crimen.
- ¿La película fue nominada a los Oscar?
No. Fue la candidata argentina a Mejor Película Extranjera en 2014, pero no llegó a la corta lista.
- ¿Dónde se puede ver Tesis sobre un homicidio?
Está disponible en varias plataformas de streaming, como Amazon Prime y Filmin, dependiendo de la región.





