Apertura
Hay una urgencia rara en cómo el cine de terror argentino contemporáneo baraja las cartas del género, y El juego de la bruja (2020), dirigida por Nicolás Onetti, funciona como síntoma perfecto de esa salud de hierro. Lejos de copiar los modismos gastados de un Hollywood perezoso, la película importa porque demuestra algo básico: con ingenio, muñeca para la puesta en escena y un conocimiento quirúrgico del terror analógico, se puede construir una atmósfera opresiva sin depender de presupuestos inflados. ¿Cuántas veces viste producciones locales que le temen al fantástico por considerarlo un género menor? Esta propuesta pisa fuerte, se planta y revalida los códigos de la pesadilla nocturna sin pedir permiso.
Sinopsis sin spoilers
La premisa arranca desde un lugar tan simple como efectivo: un grupo de amigos se reúne para participar de un juego aterrador. Las reglas son claras y macabras. Se sientan en un círculo delimitado por cien velas, toman una y empiezan a contar una historia de terror propia. El problema, claro, no tarda en manifestarse. A medida que las anécdotas oscuras avanzan y la cera se consume (un detalle físico que marca el tiempo del suplicio), los límites entre la ficción relatada y la realidad se rompen. Los miedos más íntimos de cada participante cobran vida propia, transformando la reunión en una trampa mortal de la que nadie sale indemne.
Contexto
Cuando se estrenó en plena pandemia durante 2020, la recepción en el circuito de festivales especializados fue fragmentada y curiosa. Los puristas del género la recibieron con recato por su dependencia de las estructuras clásicas del anthology horror, pero los más jóvenes la abrazaron con fervor en plataformas y autocines, convirtiéndola en título de culto instantáneo. Un dato de producción que pocos manejan fuera del círculo íntimo de Black Mandala (la productora detrás del proyecto) es que el diseño sonoro se trabajó durante meses utilizando frecuencias reales de baja intensidad inspiradas en psicofonías de archivo recopiladas en la provincia de Buenos Aires. Buscaban generar una fatiga auditiva sutil en el espectador antes del primer sobresalto.
Por qué verla hoy
A más de cuatro años de su paso inicial por las pantallas, El juego de la bruja envejeció con una dignidad notable. Dirigida por Nicolás Onetti y con un elenco sólido donde se destacan Magui Bravi, Clara Kovacic y James Wright, entendió antes que nadie nuestra fascinación por los rituales urbanos y las leyendas de fogón llevadas al extremo. Verla hoy implica conectar con una etapa bisagra del terror hecho en casa, donde las limitaciones técnicas se transforman en decisiones estéticas precisas. Si querés pasar un rato donde el pulso se acelere y la penumbra del living se vuelva un poco más densa, dale play.




