El hijo de la novia (2001), dirigida por Juan José Campanella, es una de las películas argentinas más queridas de las últimas décadas. Ricardo Darín protagoniza a Rafael Belvedere, un empresario gastronómico agobiado por el trabajo y la vida cotidiana que debe reconciliarse con su pasado y su familia cuando su padre decide casarse por segunda vez con su madre, quien padece Alzheimer. La película combina el humor porteño con momentos de profunda emoción, tocando temas universales como el amor filial, la culpa y la redención. Fue nominada al Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa en 2002, consolidando a Campanella como uno de los directores más importantes del cine latinoamericano.





