Apertura
‘El Estudiante’, la película de Santiago Mitre estrenada allá por 2011, no es solo una película. Es un espejo, sí, pero de esos que duelen un poco. Un retrato honesto, crudo, de la militancia universitaria argentina de los primeros años del siglo XXI. Y que, más de una década después, siga dando que hablar, no es casualidad. ¿Qué tiene esta peli, qué la hace tan perdurable? Porque, seamos sinceros, la política en la U en esa época era un quilombo, un hervor constante de ideas y bandazos. Un terreno fértil, a veces peligroso, para gestar cambios, ¿no?
La historia nos presenta a Roque, un pibe que se engancha en la universidad y, casi sin darse cuenta, termina metido de lleno en ese mundo. A medida que avanza con los estudios, va conociendo gente, grupos… y empezando a cuestionarse todo. Sus certezas, sus planes… La política universitaria, como sabemos, siempre fue un termómetro de la realidad nacional, y ahí, en ese microcosmos, se gestaban revoluciones personales – y con suerte, algunas sociales también. ¿El resultado que buscaban? Uno se pregunta...
Sinopsis sin spoilers
Lo que distingue a ‘El Estudiante’ es una autenticidad que se siente a flor de piel. En gran parte, porque Mitre se inspiró en sus propias vivencias en la UBA, en su paso por la universidad. Es un relato sobre la búsqueda de identidad, la inmersión en la política, en fin, sobre la búsqueda de un sentido a la vida. El director, en una entrevista que recuerdo, decía que quería explorar esa atracción que la política tiene sobre los jóvenes, y cómo esa inmersión puede cambiarte la vida. ¿Cómo lográ que una película trascienda su época? La dirección, obvio, es un punto de partida, pero hay algo más, algo que no se puede explicar. La decisión de filmar en locaciones reales de la UBA, por ejemplo, le da una verosimilitud que te atrapa, te hace sentir que estás ahí. Y los actores, con esa libertad, se metieron de lleno en sus personajes.
Pero más allá de los aspectos técnicos, la película nos recuerda la importancia de participar, de meterse de lleno en la construcción de un mundo mejor. No es poco, eh. (Aunque a veces la frustración te puede, la verdad).
Por qué verla hoy
Algunos dirán que, con el tiempo, la película se vuelve un poco confusa, o que su ritmo puede ser un poco lento. Pero, honestamente, creo que eso es parte de su encanto. El momento clave, sin duda, fue cuando Mitre decidió apostar por la sutileza, por no explicitarlo todo. La reacción fue, en general, positiva. La crítica elogió la autenticidad y la capacidad de la película de capturar la esencia de esa época. Se convirtió en una película de culto para muchos jóvenes que se sintieron identificados con sus temas. Y hoy, en un contexto de tanta polarización, ¿no invita a reflexionar sobre la pasión, la convicción? (Una pregunta, por cierto, que no tiene una respuesta fácil).





