Saltar al contenido

🎬 El Bonaerense: Por qué el thriller policial de Trapero sigue vigente

Policial 2002 de Pablo Trapero sobre un cerrajero que ingresa a la Bonaerense.

Poster de El Bonaerense
Dirección Pablo Trapero
Año 2002
Elenco Jorge Román, Mimí Ardú, Darío Levy
Duración 105 min
Rating TMDB ⭐ 6.8 / 10

Apertura

‘El Bonaerense’ no se presenta como el típico thriller de crímenes; es más bien una autopsia del aparato de seguridad que, a escasos años del retorno a la democracia, sigue arrastrando cadenas heredadas de la dictadura. La contradicción que nos carcome es palpable: una provincia que se promociona como moderna y vanguardista, pero que al mismo tiempo se aferra a prácticas violentas y institucionales. ¿Cómo es posible que una sociedad que se mira al espejo y se dice democrática tolere esas atrocidades? La respuesta no se despega a simple vista, y por eso, más de veinte años después, la película sigue siendo una referencia obligada para comprender la relación entre ciudadano y fuerza pública en Argentina. Ese tema está lejos de estar cerrado.

El relato nos sitúa a los pies de Franco (Luis Ziembrowski), un cerrajero de los barrios del sur del Gran Buenos Aires, con la gorra ladeada y una mirada de desencanto. Decide incorporarse a la Policía Bonaerense buscando estabilidad, pero lo que arranca como una búsqueda desesperada se transforma en un baño de realidad brutal; la obediencia ciega y la impunidad se convierten en moneda corriente. A través de sus ojos se observan entrenamientos, operativos y la presión constante de los superiores para “resolver” cualquier caso, cueste lo que cueste. La crudeza del escenario te genera una bronca profunda, y no hay forma de soslayarla.

Sinopsis sin spoilers

La película no viene a sermonear ni a dictar opiniones; lo que ofrece, crudo y sin filtros, es la normalización de la violencia como lenguaje cotidiano para quienes la ejercen. Resulta doloroso, porque hablamos de gente que supuestamente debería protegernos. El contexto es esencial: una provincia donde la modernidad convive con la violencia institucional de una forma que revuelve el estómago. El estilo de Trapero, sin grandes adornos ni efectos especiales, aporta una frescura que hace resonar la obra a pesar del paso del tiempo. Los debates sobre la brutalidad policial siguen en pie, y la película plantea preguntas inquietantes: ¿aprendimos algo o seguimos condenados a repetir la historia? Un dilema clásico que se mantiene vigente.

Contexto

Cuando se estrenó en 2002, ‘El Bonaerense’ dividió a la crítica como pocas producciones argentinas lo habían logrado. Algunos la vieron como una denuncia valiente, un grito desesperado contra los abusos policiales; otros la tacharon de sensacionalista, acusándola de mostrar violencia por la violencia sin proponer alternativas. En Cannes, la mención del jurado en la sección Un Certain Regard le abrió algunas puertas a nivel internacional, aunque en Argentina la exhibición resultó bastante limitada. Muchos cines la rechazaron bajo el argumento de que era “poco comercial”. Con el tiempo, la obra fue ganando terreno, sorprendiendo a más de uno. La crudeza del estilo de Trapero y la ausencia de los efectos especiales que hoy abundan le otorgan un aire atemporal que sigue resonando.

Un dato curioso que rara vez aparece en Wikipedia es que gran parte del rodaje se realizó con una cámara Sony DSR‑PD150 de tres sensores, un equipo más propio de la televisión que del cine de autor. Trapero la eligió por la movilidad extrema que ofrecía: los operadores podían seguir a los policías a pie, en coche, e incluso dentro de los patrulleros reales que la Policía de la Provincia les cedió para las tomas. Imaginá la logística y el quilombo que supuso montar todo eso; el resultado, sin embargo, le da a la imagen una textura distinta, como si la cámara respirara junto a los personajes.

Por qué verla hoy

En 2024 la discusión sobre el uso de la fuerza, la transparencia y la rendición de cuentas sigue hirviendo, tanto acá como en muchas otras latitudes. ‘El Bonaerense’ brinda una mirada sin filtros a los mecanismos internos que perpetúan la violencia institucional, sin regalar respuestas fáciles, y nos invita a reflexionar sobre qué queremos cambiar para romper ese círculo vicioso. La estética de cámara en mano y el sonido crudo, lejos de sentirse anticuados, golpean fuerte, a diferencia de tantos thrillers de gran presupuesto que esconden la crudeza tras una cascada de efectos visuales.

Además, la película funciona como punto de partida para comparar la evolución (o la falta de ella) de la policía bonaerense con la de otras fuerzas de seguridad latinoamericanas. ¿Será que el progreso es una ilusión? Verla hoy también significa reconocer el trabajo pionero de Pablo Trapero, que abrió camino a una generación de realizadores que priorizan la investigación social sobre el entretenimiento vacío. Cada escena, desde los entrenamientos en los patios de la comisaría de La Matanza hasta los enfrentamientos con manifestantes en la Av. Rivadavia, está cargada de una tensión que trasciende la época y sigue alimentando la discusión actual sobre derechos humanos y seguridad pública.

En última instancia, la película no solo documenta un momento histórico; continúa interrogando al espectador acerca de nuestra responsabilidad colectiva frente a la violencia institucional. Esa pregunta, más que nunca, merece una mirada profunda y sin tapujos.

Preguntas frecuentes

¿Qué inspiró a Pablo Trapero a escribir ‘El Bonaerense’?

Trapero se basó en testimonios de ex policías y en la crisis institucional que se vivía tras el colapso económico de 2001, queriendo mostrar la cultura interna de la fuerza.

¿Por qué la película generó polémica en su estreno?

Porque mostraba la brutalidad policial sin justificaciones, lo que dividió a la crítica entre quienes la vieron como denuncia y quienes la consideraron sensacionalista.

¿Cuál es el detalle de producción más singular?

Se filmó mayormente con una cámara Sony DSR‑PD150 de tres sensores, una elección poco usual para cine de autor, y el sonido se grabó en directo sin post‑dubbing.

¿Cómo envejeció la película con el tiempo?

Gracias a su estilo realista y a la ausencia de efectos de moda, la obra sigue siendo relevante y sus temáticas siguen resonando en los debates actuales.

¿Qué aporta ‘El Bonaerense’ al cine argentino contemporáneo?

Abrió espacio para una cinematografía de investigación social, influenciando a directores que priorizan la autenticidad y la crítica institucional.

🎬 Más de Cine

Saint Catherine — Cine
Saint Catherine
Los paranoicos — Cine
Los paranoicos
Futbolín — Cine
Futbolín
Mundo Alas — Cine
Mundo Alas
Un rubio — Cine
Un rubio
Carancho — Cine
Carancho

¿Querés charlar sobre El Bonaerense?

Hablamos en el chat