**Betibú**: El thriller que sigue resonando
En 2014, Betibú llegó a las salas argentinas con la promesa de un policial bien nuestro. Miguel Cohan, al mando, y un elenco que incluía a Ricardo Darín y Natalia Pérez como investigadores. (Sí, Darín, el de siempre, pero acá con un tono más contenido, más humano). La trama arranca con un periodista asesinado en un pueblo que parece sacado de una postal, pero que esconde más secretos que un político en campaña.
¿Por qué sigue vigente? Porque no es solo un crimen por resolver. Es un espejo de cómo la verdad y la justicia se desdibujan cuando metés la nariz donde no te llaman. Cohan logra un clima tenso, de esos que te hacen mirar por encima del hombro. Y Darín y Pérez, con sus métodos opuestos, te llevan de la mano (o mejor dicho, te arrastran) por una red de mentiras que parece no tener fin.
Estrenada en un momento dulce del cine argentino —con Relatos salvajes y La patota dando que hablar—, Betibú no se quedó atrás. No es solo una película, es un debate. Y en ese debate, sigue siendo relevante. Porque, al final, ¿quién no se ha preguntado cuánto estamos dispuestos a sacrificar por la verdad? (O, mejor dicho, por la versión de la verdad que más nos conviene).





